Piérdete en mí
en las azabaches cuerdas que me cubren
en las aguas verdes que no dejan de mirarte
Piérdete en mí
deja que te enrede entre mis piernas
y el calor de mi piel te de cobijo
sé el navegante que surque mis aguas
capitán de mi alma perdida
Piérdete en mí, amor
sálvame de todo aquello
de lo que aún no fui salvada
e inunda mi ser
con el jarabe de tu almíbar
Piérdete en mí
si tu búsqueda perpetua fuese en vano
por haberme encontrado ya.
Un hermosisimo poema lleno de desos por la persona amada. Mira como contraposición o mejor como continuidad a tu poema te regalo un soneto de una mujer española llamada Silvia Santana que se titula Navegame.
Navégame esta noche enamorado:
iza las velas y zarpa en tu navio;
suelta el timón y, rumbo a su albedrio,
dejate discurrir por mi costado.
Zozobra por mi mar alborotado
hasta encallar tu cuerpo junto al mío,
y tira el ancla sin un escalofrío
surca las olas de mi amor mojado.
Yo haré de faro de los anchos mares,
alisaré la arena de la playa,
y abrazaré tu cuello florecida;
luego hundiré tu barco en mis pesares,
y de tu amor, para que no se vaya,
amarraré los cabos con mi vida.
Tu poema y éste, solo podían salir del alma de una mujer.
Un abrazo.