Pasajero de barro
Poeta recién llegado
Esta mujer y la muerte son primas lejanas
se escriben larguísimas cartas con rímel
cuando los árboles comienzan su deshoje de invierno
y la humedad toca los huesos de los que viven
Yo me refugio de lleno en el calor de su boca
en su sabor dejo que pase el resto del día
así la noche se alarga más, hasta entrada ya la mañana
así el mundo abarca solo hasta la esquina.
Yo espero estar lejos para la próxima primavera
en la que prometí llevarla a conocer el mar
pero temo que no pueda, tan largas son sus piernas
que me será imposible escapar.
Mujer de bruma, ancha cintura de lino fino
¿A quién provocas con ese paso de carcelera?
Si no te doy lo que deseas buscarás en otro nido
no hay lugar al que tus ojos no accedan.
Pero también en mi silencio yo soy el malo.
Por un bocado, incontables promesas de amor.
Y es que el dolor que provoca la daga de la soledad
será siempre más fuerte con odio y todo que tu dolor.
se escriben larguísimas cartas con rímel
cuando los árboles comienzan su deshoje de invierno
y la humedad toca los huesos de los que viven
Yo me refugio de lleno en el calor de su boca
en su sabor dejo que pase el resto del día
así la noche se alarga más, hasta entrada ya la mañana
así el mundo abarca solo hasta la esquina.
Yo espero estar lejos para la próxima primavera
en la que prometí llevarla a conocer el mar
pero temo que no pueda, tan largas son sus piernas
que me será imposible escapar.
Mujer de bruma, ancha cintura de lino fino
¿A quién provocas con ese paso de carcelera?
Si no te doy lo que deseas buscarás en otro nido
no hay lugar al que tus ojos no accedan.
Pero también en mi silencio yo soy el malo.
Por un bocado, incontables promesas de amor.
Y es que el dolor que provoca la daga de la soledad
será siempre más fuerte con odio y todo que tu dolor.
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