Alejo Magno
Poeta recién llegado
Multiplicada y dividida vas
a media tarde.
Vuela el organdí de tus cabellos
en el espejo dormido de mi pecho.
No te veo
pero estás
en tus macetas de frutillas
en tus prolijos cajones
en el torrente carmesí
del pulso vivo.
La casa inmóvil
navega hacia tu cuerpo.
El corazón suelta candados
que atesoró en las horas de alegría.
En la fiesta de mi piel
que te anduvo
y que te aguarda.
En el rocío enmarañado
de besos y gemidos
que hemos sido.
Mi alma se acuesta
cada noche
a un costado de tus pies descalzos
para que sueñen mis ojos
con los jazmines de tu boca.
Ahora que tu brisa perfuma mi silencio
mientras laten todos mis sentidos
y mientras siga respirando
por los dos.
a media tarde.
Vuela el organdí de tus cabellos
en el espejo dormido de mi pecho.
No te veo
pero estás
en tus macetas de frutillas
en tus prolijos cajones
en el torrente carmesí
del pulso vivo.
La casa inmóvil
navega hacia tu cuerpo.
El corazón suelta candados
que atesoró en las horas de alegría.
En la fiesta de mi piel
que te anduvo
y que te aguarda.
En el rocío enmarañado
de besos y gemidos
que hemos sido.
Mi alma se acuesta
cada noche
a un costado de tus pies descalzos
para que sueñen mis ojos
con los jazmines de tu boca.
Ahora que tu brisa perfuma mi silencio
mientras laten todos mis sentidos
y mientras siga respirando
por los dos.
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