• Nuevo Hazte Mecenas sin publicidad, blog propio, y apoya la poesía en español. Mi Libro de Poesía · Métrica Española (beta)

Pieza Con Dos Sillas

Juan Oriental

Poeta que considera el portal su segunda casa

Nuestra pieza “no vale nada”,
pero a su balcón mezquino
a parcelas verdecidas,
le puse dos sillas blancas:
Una por ti, otra por mí, mi amor.
Plástico confort barato,
descanso de nuestras ansias
emulando regios tronos
de tiesa alcurnia 'estirada'.

Bueno es, al reunirnos,
calmos departir en ellas
y hasta divisar alegres
a través del ventanal
abierto a toda quimera,
el tristemente musgoso,
edificado horizonte
de arquitectura grisácea.
Sórdido y comparativo
contra frente de esta vida
ricamente estructurada
en este barrio porteño;
punto de sobrevivencia
de dos penas redimidas
reposando en sillas blancas.

Cuando abordo este edificio,
antiguo y bello ‘navío’
de apariencia descuidada,
en una de ellas, te encuentro:
Compañera, amante, amiga.
Vistes para mí con gala
tradicional y sincera.
¿Tu sentimiento? ¡A favor!
¿Derrotero? ¡La esperanza!
Justo el propósito humilde
de mi corazón honesto,
motivo de sillas blancas
puestas en bajel balcón
con la luna por timón
proa a íntimas nostalgias:
Mis dos viejitos queridos
y tu inolvidable hijo:
Brisas, caricias al alma.

Suelo hallar, gracias a ti,
en atento florerito,
tus jazmines domingueros
de bondadosa fragancia.
Buen aroma en la cocina,
la bebida bien helada,
y al final, final quimérico
surcando el fin de semana;
con oleaje enfatizado
de achispadas pretensiones
por la costa de la noche
rompiendo a la madrugada
y una botella aguardando
sin ningún mensaje, pues,
como nos la bebimos,
somos náufragos a gusto
en nuestra isla de sábanas;
aquí, en la humilde, humilde,
y por tanto más querida,
pieza de amor alquilada.

Si supieras cómo añoro
cuando ya no estás conmigo;
por ti, por mí, por desérticas,
por franca necesidad,
poblar esas sillas blancas…
No quiero que me atormente
el dolor de no tenerte
sino hasta el fin de semana.
Ni que acose mis oídos
cuando me tiendo sin ti,
el lujurioso pedido
que me susurra tu almohada.
Ni en lastimero reproche
de rechinante sollozo,
afligida por tu ausencia,
oír la pieza decirse:
“Sin los dos, ¡no valgo nada!”



...


 
Última edición:
Juan Oriental dijo:
[center:6899c8c71e]Nuestra pieza…
Nuestra pieza ‘no vale nada’, pero,
a su balcón mezquino, le puse: dos sillas blancas.
Descanso de nuestras ansias. Plástico, confort barato,
emulando regios tronos de tiesa estirpe encumbrada.
Una, por ti… Otra por mí, mi amor.

Bueno es,
sentarnos en ellas. Charlar, y hasta ver alegre, a través
del ventanal abierto de par en par, el tristemente, musgoso,
edificado horizonte de arquitectura grisácea. Sórdido,
y comparativo contrafrente de esta vida ricamente
estructurada, en el barrio de “Congreso”. Punto,
de sobre vivencia de dos almas redimidas, por sueños,
en sillas blancas.

Cuando,
abordo este edificio. Antiguo, y bello ‘navío’
de descuidada apariencia, en una de ellas, te encuentro.
Compañera, amante, amiga… Vistes para mí, con gala,
espiritual y sincera. Tu sentimiento? A favor! Derrotero?
La esperanza…! Justo, el propósito humilde de mi corazón
apático. Motivo, de sillas blancas, puestas en magro balcón.
Con la luna por timón y proa: hacia hondas nostalgias!
Mis dos viejitos queridos… y tu inolvidable hijo…
Caricias, que añora el alma.

Tus jazmines
domingueros de bondadosa fragancia,
y al final… final quimérico, surcando el fin de semana.
Con oleaje enfatizado de alcohólicas pretensiones por la costa
de la noche, rompiendo a la madrugada. Y esa, botella...
flotando... sin ningún mensaje, pues, como nos la bebimos,
somos náufragos a gusto, en nuestra isla de sábanas.
En nuestra humilde -y ya, mas querida- pieza
de amor, alquilada.

Si supieras!
como añoro -cuando tu, no estas conmigo- por ti,
por mi, por desérticas! en imaginario encuentro, poblar,
esas… sillas blancas! para que no me atormente el dolor
de no tenerte, sino, hasta el fin de semana. Como atormenta
mi oído, cuando me tiendo sin ti, el lujurioso, pedido,
que me murmura tu almohada… O, en lastimero reproche.
Tras rechinante sollozo. Culpándose de tu ausencia,
oír, la pieza decirse:

“Yo sé… Yo sé! que no valgo… Nada!”[/center:6899c8c71e]
ME GUSTA LEERTE AUNQUE ME SIENTA PEQUEÑO ANTE LA GRANDEZA DE TUS VERSOS UN SALUDO
 
muy bueno tu poema, muy gráfico hasta se diria q en mi imaginación he visto esas dos sillas blancas, te felicito...besitos, casiopea
 
Amigo como siempre un gusto leer esos veros tan potentes de sentimientos en esta tarde para mí fría. cuidate. Abrazos.
 
Querido amigo, siempre es un gusto detenerme a leer tan bellos versos que nacen de ti, un bello poema. Saludos.
 
Un grandísimo poeta eres...Es un placer poder admirar versos de tanta calidad y deleitarme....Bella es tu pluma....para deleite nuestro...Gracias por compartir...Abrazos..Paz y Amor siempre...
 
Poeta me detengo, respiro, suspiro y entrego mi admiracion como siempre...

Besitos de chocolate,
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba