Camy
Camelia Miranda
Y el deseo se afinca en el estribo de la tarde,
rasga las cuerdas del viento
deletreando esta sinagoga despoblada,
con el vuelo necio de traerte hasta mí.
El silencio se asienta en la arena del recuerdo
cuando las aves despiden el día,
cuando creo que he olvidado
y entonces,
llega tu risa para jugar con la mía
anclando garabatos en ayunas.
Que sabia es la orilla,
cuando es capaz de lanzar fuego y lluvia
y yo tan descalza,
tan desnuda...
(Publicado en Mundo Poesía el 11 de Agosto del 2013)
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