Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
PINCELADAS
Pinturas sobre telas,
materiales para ver correr despavoridos
los olvidos en cada duermevela;
cifras, trazos apenas
dilatando tedios
o azufrando esa manera
-terca por cierto-
de desvestir el cuerpo al alba,
robar los incensarios ,
el modo de predicar a los osarios
y así mismo el modo
como la heredad de unos cuantos granos
prefabrican la angustia
moliendo cacao en las gargantas
secas ya y expuestas
a los dientes del momento.
Rastras, paletas, colores difusos,
el pincel
devora el instante,
instaura el nuevo sesgo de la aurora
dando su brochazo final
a ciertos latidos de la ausencia;
en su abecedario pueril
de impresencias
la hora no ceja de concedernos
el milagro de la arcilla.
Pinturas sobre telas,
materiales para ver correr despavoridos
los olvidos en cada duermevela;
cifras, trazos apenas
dilatando tedios
o azufrando esa manera
-terca por cierto-
de desvestir el cuerpo al alba,
robar los incensarios ,
el modo de predicar a los osarios
y así mismo el modo
como la heredad de unos cuantos granos
prefabrican la angustia
moliendo cacao en las gargantas
secas ya y expuestas
a los dientes del momento.
Rastras, paletas, colores difusos,
el pincel
devora el instante,
instaura el nuevo sesgo de la aurora
dando su brochazo final
a ciertos latidos de la ausencia;
en su abecedario pueril
de impresencias
la hora no ceja de concedernos
el milagro de la arcilla.
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