La tarde cae en los ojos como las pipas de la tarde
en la plaza vieja.
Las palabras se olvidan de pronunciar,
paso a paso caen de las bocas
silencios sobre la vida.
El sol irradia utopías
penetrando la piel y la costumbre.
Los relojes ancestrales
dictan el ritmo de las cosas .
La vida avanza como una nube escapada
de un sueño despierto.
Una luz alumbra el camino deseado
en esta tierra de cielo sigiloso
y pasos multiplicados
haciendo crecer la hierba en una tierra ausente
llena de tejados y caballos.
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