La libertad conlleva un coste sanguíneo,
cuando la barbarie se alía con la justicia,
miles caen en las calles y la morgue
no entiende de aliados, la población se levanta
en bandos, exterminio único objetivo, detrás
siempre un yankee, con ansias de gobernar
el mundo árabe, paso la primavera, llegó el verano,
deponer un dictador para votar un cacique,
acorralar al cacique y ser reprimido por el poder fáctico
militar, se sabe ya quien siempre gana, nadie puede expresarse,
¿quién defiende al excluido? Desde faraónicos tiempos los
mismos esclavos, enterrados con riquezas que no podrán
disfrutar, cuerpos vencidos desangrados, eterna e injusta lucha
de piedras contra balas, la rabia de los unos, el miedo de los otros,
quedan cegados por la avaricia de unos pocos, ninguna
alabanza será suficiente y rezar es perder el tiempo,
vuestra fe es respetable, pero la religión es un tormento,
entre la mierda nacen ratas bien peinadas, que engatusan
a los más débiles, dicen: "El cambio ya ha llegado, yo soy el cambio."
Sin ser mas que otro espejismo en el desierto, invisible oasis donde
la pirámide se resquebraja, pues los cimientos construidos a golpe
de látigo, fueron levantados por las manos que hoy cerradas acusan,
todos somos hermanos contra un 1% asesino, apartando diferencias,
aunque hoy la plaza huela a guerra y la venganza parezca la salida,
entre el nauseabundo olor de las vísceras derramadas aparece
la lucidez necesaria para derribar el pilar maestro de un sistema podrido,
hablar de un problema concreto cuando la razón de la rabia es global,
en África, Asia, América, Oceanía, Europa, en cualquier lugar,
hablemos con el corazón no con los puños y armas de fuego que
solo producen desgarros de dolor en nuestras madres, solidaridad
con las víctimas del genocidio del Siglo XXI, las guerras económicas,
atentados de falsa bandera, giran la culpabilidad de acera en acera,
la lucha sigue y no pretende detenerse, con letras, piedras, gargantas,
cualquier medio al que se pueda acceder, de eso trata el cambio
no tener mas de lo necesario y para ganar es necesario tomar ejemplo,
de las luchas justas en Egipto, de una u otra ideología, pues las muertes
no se olvidan y aunque algunos les pongan precio, no es conocido todavía.
cuando la barbarie se alía con la justicia,
miles caen en las calles y la morgue
no entiende de aliados, la población se levanta
en bandos, exterminio único objetivo, detrás
siempre un yankee, con ansias de gobernar
el mundo árabe, paso la primavera, llegó el verano,
deponer un dictador para votar un cacique,
acorralar al cacique y ser reprimido por el poder fáctico
militar, se sabe ya quien siempre gana, nadie puede expresarse,
¿quién defiende al excluido? Desde faraónicos tiempos los
mismos esclavos, enterrados con riquezas que no podrán
disfrutar, cuerpos vencidos desangrados, eterna e injusta lucha
de piedras contra balas, la rabia de los unos, el miedo de los otros,
quedan cegados por la avaricia de unos pocos, ninguna
alabanza será suficiente y rezar es perder el tiempo,
vuestra fe es respetable, pero la religión es un tormento,
entre la mierda nacen ratas bien peinadas, que engatusan
a los más débiles, dicen: "El cambio ya ha llegado, yo soy el cambio."
Sin ser mas que otro espejismo en el desierto, invisible oasis donde
la pirámide se resquebraja, pues los cimientos construidos a golpe
de látigo, fueron levantados por las manos que hoy cerradas acusan,
todos somos hermanos contra un 1% asesino, apartando diferencias,
aunque hoy la plaza huela a guerra y la venganza parezca la salida,
entre el nauseabundo olor de las vísceras derramadas aparece
la lucidez necesaria para derribar el pilar maestro de un sistema podrido,
hablar de un problema concreto cuando la razón de la rabia es global,
en África, Asia, América, Oceanía, Europa, en cualquier lugar,
hablemos con el corazón no con los puños y armas de fuego que
solo producen desgarros de dolor en nuestras madres, solidaridad
con las víctimas del genocidio del Siglo XXI, las guerras económicas,
atentados de falsa bandera, giran la culpabilidad de acera en acera,
la lucha sigue y no pretende detenerse, con letras, piedras, gargantas,
cualquier medio al que se pueda acceder, de eso trata el cambio
no tener mas de lo necesario y para ganar es necesario tomar ejemplo,
de las luchas justas en Egipto, de una u otra ideología, pues las muertes
no se olvidan y aunque algunos les pongan precio, no es conocido todavía.
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