prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dos países acuáticos
que decidieron unir sus fronteras.
Y ahora las pirañas comparten el mismo cadáver.
Tomemos esas licores de campanas
hasta la última cruz.
Dejemos la iglesia vacía
y vamos a por otra
si es que el paraíso
todavía tiene las puertas abiertas.
Tal vez sí, tal vez hay quienes
se emborrachan con el cóctel de nuestra sangre
mientras faltemos.
Cuatro pirañas, dos mías y dos tuyas, devoran
el mismo cadáver de los besos que nunca se han dado.
.
que decidieron unir sus fronteras.
Y ahora las pirañas comparten el mismo cadáver.
Tomemos esas licores de campanas
hasta la última cruz.
Dejemos la iglesia vacía
y vamos a por otra
si es que el paraíso
todavía tiene las puertas abiertas.
Tal vez sí, tal vez hay quienes
se emborrachan con el cóctel de nuestra sangre
mientras faltemos.
Cuatro pirañas, dos mías y dos tuyas, devoran
el mismo cadáver de los besos que nunca se han dado.
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