Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
Pisadas de azufre,
que presagian el destino,
cruel vertiente,
de lágrimas de sangre,
consumados testamentos,
que recojo sin demora,
en la carroza del infierno,
esta mi dulce musa...
Encerrada en la prisión de mis deseos,
con aliento de sirena,
canto de hada...
con el azufre por perfume,
sentencié tu recuerdo,
con sombras malditas,
bañaré tu cuerpo...
Solsticio de verano,
que será el momento atroz,
que corte tu cabeza,
con las llamas de un averno,
crecido en mis memorias,
anudando las lágrimas en mí desgracia...
Pisadas de azufre,
la firma de mi paso,
por el sendero de los muertos,
con el cadáver de los presos,
Entre salones de trono,
castigo de jueces,
amargando las manzanas,
desgarrando los cuentos,
ningún príncipe podrá roerlas,
sin sentir asco a sus labios...
Muerte precoz,
consolada por la histeria,
de mitades convenidas,
con el callar de las olas,
que el compás no se rompa,
al secar los mares,
con el pisar de azufre...
Cuernos de Luna,
demonio de sol,
que rime mi canto,
sin ser rima en realidad,
solo deseos inconclusos,
de un medallón,
encontrado en mis alas,
de aquella que recuerdo,
de aquella a quien mato,
asesino y destripo...
¿Violarla?... tal vez...
Sean pues escuchadas,
las pisadas...
sean recordados,
el azufre y mis garras...
L.V.
que presagian el destino,
cruel vertiente,
de lágrimas de sangre,
consumados testamentos,
que recojo sin demora,
en la carroza del infierno,
esta mi dulce musa...
Encerrada en la prisión de mis deseos,
con aliento de sirena,
canto de hada...
con el azufre por perfume,
sentencié tu recuerdo,
con sombras malditas,
bañaré tu cuerpo...
Solsticio de verano,
que será el momento atroz,
que corte tu cabeza,
con las llamas de un averno,
crecido en mis memorias,
anudando las lágrimas en mí desgracia...
Pisadas de azufre,
la firma de mi paso,
por el sendero de los muertos,
con el cadáver de los presos,
Entre salones de trono,
castigo de jueces,
amargando las manzanas,
desgarrando los cuentos,
ningún príncipe podrá roerlas,
sin sentir asco a sus labios...
Muerte precoz,
consolada por la histeria,
de mitades convenidas,
con el callar de las olas,
que el compás no se rompa,
al secar los mares,
con el pisar de azufre...
Cuernos de Luna,
demonio de sol,
que rime mi canto,
sin ser rima en realidad,
solo deseos inconclusos,
de un medallón,
encontrado en mis alas,
de aquella que recuerdo,
de aquella a quien mato,
asesino y destripo...
¿Violarla?... tal vez...
Sean pues escuchadas,
las pisadas...
sean recordados,
el azufre y mis garras...
L.V.
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