Caminos nuevos que creaste y que creé
se bifurcaron sin corazón.
Y desconocidos y asediados
sus razones se declararon en huelga.
Tropezamos con la tozudez de sus piedras
y las arrojamos lejos... pero no tan lejos
porque cayeron cada vez más cerca
y terminamos enganchando de sus ásperas manos
un cartón
sin despedidas.
Venciendo tiempo
doblegando espacios y amontonando nubes
tu mirada y la mía eran las aves perfectas
que jamás resurgirían en un cielo maduro
pero rojo
rojo de ignorar en la amargura
nos atravesó igual la distancia
haciéndonos caer y deambular por el aire.
Y cayendo fuimos espuma.
Y deambulando , para la amistad con sed
fuimos burbujas.
Ya no habrá caminos nuevos, ni un camino hueco
sólo huellas del andar, polvo dormido
pisado y vuelto a pisar.
Habrá aquí o allá un destino sin retorno
comenzado ayer, muerto ayer
aquí y allá
sangrando el sueño digno de ser revivido
no mañana
sino hoy, hoy, reviviéndolo hoy.
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