tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
El arte de mirar sin pensar en nada más que en lo que jamás pensaría que hubiera querido decir.
La quinta pata de la mesa ha reflejado la cara mecanizada del delirio. Mientras finjo la ablución de los pecados, siento como se caen los cubiertos y rebotan contra el piso.
La bailarina suelta de prejuicios disfraza las perchas con pelucas indistintas con la intensión de que funcionen como publico.
Parece una noche agitada sin embargo el sabor de una malicia estimulada gira entre sus cuerpos programados para la nocturnidad solitaria. Esa enfermiza manera de mirar a los otros mientras disfrutan de los placeres muertos.
Dosificadores de pantallas semánticas y el brillo de un par de zapatos chinos.
Aborrecer de la cotidianidad es parte de la vida y la infeliz alegría de fingir a distancia.
La noche y el calor me pegan.
¿Sera la animalidad un mal necesario en el suicidio?
Así como las moscas hierven una imagen en la oscuridad y paralizan su conectividad real con las malas experiencias, transformando los malos recuerdos en gentiles emociones a través de un mecanismo surrealista de la bioluminiscencia. Espero con ávido anhelante, un momento negro de mi mente, para olvidar la infamia y los avatares negativos del propio vivir.
Ahí afuera están todos ellos. Ellos los que siempre han querido ocultar su alegría por la tropicalidad.
La quinta pata de la mesa ha reflejado la cara mecanizada del delirio. Mientras finjo la ablución de los pecados, siento como se caen los cubiertos y rebotan contra el piso.
La bailarina suelta de prejuicios disfraza las perchas con pelucas indistintas con la intensión de que funcionen como publico.
Parece una noche agitada sin embargo el sabor de una malicia estimulada gira entre sus cuerpos programados para la nocturnidad solitaria. Esa enfermiza manera de mirar a los otros mientras disfrutan de los placeres muertos.
Dosificadores de pantallas semánticas y el brillo de un par de zapatos chinos.
Aborrecer de la cotidianidad es parte de la vida y la infeliz alegría de fingir a distancia.
La noche y el calor me pegan.
¿Sera la animalidad un mal necesario en el suicidio?
Así como las moscas hierven una imagen en la oscuridad y paralizan su conectividad real con las malas experiencias, transformando los malos recuerdos en gentiles emociones a través de un mecanismo surrealista de la bioluminiscencia. Espero con ávido anhelante, un momento negro de mi mente, para olvidar la infamia y los avatares negativos del propio vivir.
Ahí afuera están todos ellos. Ellos los que siempre han querido ocultar su alegría por la tropicalidad.
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