El Poeta del Asfalto
Poeta adicto al portal
Gorrión caído,
duras veredas.
¿Qué es ese anillo negro en el horizonte del cielo todas las mañanas?
Es el progreso, amigo,
que nos pasa por arriba.
Y el que despierta a los pájaros todas las mañanas,
ya notó tu presencia que falta.
Es el progreso.
(¿para qué?)
Mundo sordo,
no responde.
Es el progreso que envenena nuestro planeta herido.
Para que unos cuantos le agreguen a su cuenta un cero.
Y el mundo se urbaniza acompasado,
asfaltando la diferencia indiferente,
de los que se mueren por morirse,
y los que se mueren por algo.
Gorrión amigo,
te veo crucificado en la vereda,
esquivado por los que pasan.
¿Quién iba a pensar un fin tan triste para tus días?
Ver detenido,
al que fué tantas canciones.
Y el que despierta a los pájaros todas las mañanas,
ya notó tu voz que nos falta.
Y con su piedad dorada hecha rayos,
va dejándote una sombra que se alarga.
(Gracias Sol,
Gracias Pablo Milanes por tu canción Canción para la unidad de Latinoamérica, a cuya sombra y vaya a saber como, nació este poema. Y también tangencialmente una dedicatoria de las útimas estrofas para Víctor Jara)
duras veredas.
¿Qué es ese anillo negro en el horizonte del cielo todas las mañanas?
Es el progreso, amigo,
que nos pasa por arriba.
Y el que despierta a los pájaros todas las mañanas,
ya notó tu presencia que falta.
Es el progreso.
(¿para qué?)
Mundo sordo,
no responde.
Es el progreso que envenena nuestro planeta herido.
Para que unos cuantos le agreguen a su cuenta un cero.
Y el mundo se urbaniza acompasado,
asfaltando la diferencia indiferente,
de los que se mueren por morirse,
y los que se mueren por algo.
Gorrión amigo,
te veo crucificado en la vereda,
esquivado por los que pasan.
¿Quién iba a pensar un fin tan triste para tus días?
Ver detenido,
al que fué tantas canciones.
Y el que despierta a los pájaros todas las mañanas,
ya notó tu voz que nos falta.
Y con su piedad dorada hecha rayos,
va dejándote una sombra que se alarga.
(Gracias Sol,
Gracias Pablo Milanes por tu canción Canción para la unidad de Latinoamérica, a cuya sombra y vaya a saber como, nació este poema. Y también tangencialmente una dedicatoria de las útimas estrofas para Víctor Jara)