despertando
Poeta adicto al portal
Llamando al Planeta Rojo
y a los humanoides
de la bóveda celeste:
auxiliad a este explosivo planeta,
buscad en el yermo de su tierra;
que se siente asfixiado,
contaminado y secuestrado
por sus habitantes más bárbaros
y por su gente más siniestra.
Dadnos de vuestra vital ayuda
en esta oscuridad que nos somete,
nos aniquila y destruye.
¡Oh fuerte Luz del Universo;
venid a esta tétrica oscuridad
que nos cierne!
Hercólubus, que también se llama
el Planeta Rojo hizo caso omiso
a la llamada.
Dijo que era nuestro destino,
que los humanos lo habían elegido.
Y el castigo llegó a la Tierra;
y la lluvia de agua
se convirtió en fuego,
lo verde se tornó a negro,
los desastres nos asolaron,
los cuerpos se desangraron,
las mentes enloquecieron…
Y todos gritaron:
¡Socorro, auxilio…!,
Pero ya era demasiado tarde,
nadie respondió.
y a los humanoides
de la bóveda celeste:
auxiliad a este explosivo planeta,
buscad en el yermo de su tierra;
que se siente asfixiado,
contaminado y secuestrado
por sus habitantes más bárbaros
y por su gente más siniestra.
Dadnos de vuestra vital ayuda
en esta oscuridad que nos somete,
nos aniquila y destruye.
¡Oh fuerte Luz del Universo;
venid a esta tétrica oscuridad
que nos cierne!
Hercólubus, que también se llama
el Planeta Rojo hizo caso omiso
a la llamada.
Dijo que era nuestro destino,
que los humanos lo habían elegido.
Y el castigo llegó a la Tierra;
y la lluvia de agua
se convirtió en fuego,
lo verde se tornó a negro,
los desastres nos asolaron,
los cuerpos se desangraron,
las mentes enloquecieron…
Y todos gritaron:
¡Socorro, auxilio…!,
Pero ya era demasiado tarde,
nadie respondió.