Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se ha declarado Dios en bancarrota,
Hacienda hizo una fiesta con su presupuesto,
los bufones quedaron con su alma rota
y hay otra chica de veinte planteándome un supuesto.
Hay un tic tac que golpetea mi corazón,
el caracol que tengo por mascota aprendió a correr,
a mi disco debut le sobraba una canción
que escribí para ti un lunes al atardecer.
Acumulo un tesoro de letras profanas
que nunca tienen dudas de ir a dormir,
hay una chica de veinte que me cuenta las ganas
de verse conmigo antes de tirarse a morir.
Quizás existe el purgatorio
y me encuentro en él, expiando mis culpas,
cuando me llame el médico al consultorio
me retiro y le doy mis disculpas.
Aprendimos a exponer errores sin sentido,
hoy me dieron un beso con sabor a caramelo,
cumplí una promesa que no había concedido
y me ataron de manos camino al Cielo.
Hay un amanecer del otro lado,
unos pantaloncillos que rodaron por el piso,
una chica de veinte que me ha contado
que ha salido complacida con lo que hizo.
Hacienda hizo una fiesta con su presupuesto,
los bufones quedaron con su alma rota
y hay otra chica de veinte planteándome un supuesto.
Hay un tic tac que golpetea mi corazón,
el caracol que tengo por mascota aprendió a correr,
a mi disco debut le sobraba una canción
que escribí para ti un lunes al atardecer.
Acumulo un tesoro de letras profanas
que nunca tienen dudas de ir a dormir,
hay una chica de veinte que me cuenta las ganas
de verse conmigo antes de tirarse a morir.
Quizás existe el purgatorio
y me encuentro en él, expiando mis culpas,
cuando me llame el médico al consultorio
me retiro y le doy mis disculpas.
Aprendimos a exponer errores sin sentido,
hoy me dieron un beso con sabor a caramelo,
cumplí una promesa que no había concedido
y me ataron de manos camino al Cielo.
Hay un amanecer del otro lado,
unos pantaloncillos que rodaron por el piso,
una chica de veinte que me ha contado
que ha salido complacida con lo que hizo.