Plática con una amiga
Decimar, amiga mía,
es para mi un gran placer.
¡Ojalá pueda aprender
a rimar con melodía!
Darle a mi verso alegría,
darle ritmo de fandango
o la armonía de un tango
que a toda la gente excite.
Que la prisa no me agite
y bañe mi verso en fango.
Como hidalgo y caballero
yo le rindo pleitesía
con gran garbo y cortesía
a la de mi amor primero.
Barre el suelo mi plumero,
inclinada la rodilla
ante mi bella chiquilla
le expreso mi admiración,
le entrego mi devoción
empeñando hasta mi honrilla.
Quiero saber que está viva
aunque esté lejos de mi,
es un vivaz colibrí
que el jugo de la flor liba.
De sus caprichos cautiva
sigue su camino libre,
no le importa que alguien vibre
y por su amor enloquezca.
Le deja que desfallezca
con dolor de tal calibre.
Sigue estando mi verdad
convencida de su amor
mas la suya con rencor
me niega la intimidad.
Y niega la realidad
de que por mí está chalada
dejándome en la estacada
rumiando mi malhumor.
¿Si me muero de dolor?
¿Me dará su carcajada?
Todo y nada soy a veces
y otras soy un pensamiento
que remueve el sentimiento
apurando hasta sus heces.
Te esperaré si me ofreces
atisbo de una promesa
y soñaré que te besa
mi boca con embeleso.
De sentir miedo no ceso
temiendo perder la presa.
No me saques aguijones
que tengo la piel sensible
y soy de genio apacible,
traigo buenas intenciones.
Flores te ofrezco y bombones
de chocolate y frambuesa
esperando aceptes esa
muestra de cariño mío.
Me dará un escalofrío
si mi labio el tuyo besa.
Tu beso me supo a fresa
con su rosada intención,
el rojo, con la emoción,
de mi mejilla se apresa.
El sentimiento que besa
se infunde en el que es besado
que se siente influenciado
y corresponde al sentido.
Va en el beso comprimido
gran amor para el amado.
Es sufrimiento el amor,
es también gozo infinito,
placentero, no es un mito,
en el amor hay dolor.
Mas conocer su sabor,
degustar su complacencia
es lo que ninguna ciencia
puede darnos, hay que amar
para sentir palpitar
la vida en nuestra conciencia.
Hasta luego, amiga mía,
ya te di bastante lata,
mi verborrea delata
que mi sueño es fantasía.
El poeta y su utopía
viven fuera de este mundo
y su espíritu jocundo
le suaviza los dolores
de agónicos desamores
en corazón moribundo.
Decimar, amiga mía,
es para mi un gran placer.
¡Ojalá pueda aprender
a rimar con melodía!
Darle a mi verso alegría,
darle ritmo de fandango
o la armonía de un tango
que a toda la gente excite.
Que la prisa no me agite
y bañe mi verso en fango.
Como hidalgo y caballero
yo le rindo pleitesía
con gran garbo y cortesía
a la de mi amor primero.
Barre el suelo mi plumero,
inclinada la rodilla
ante mi bella chiquilla
le expreso mi admiración,
le entrego mi devoción
empeñando hasta mi honrilla.
Quiero saber que está viva
aunque esté lejos de mi,
es un vivaz colibrí
que el jugo de la flor liba.
De sus caprichos cautiva
sigue su camino libre,
no le importa que alguien vibre
y por su amor enloquezca.
Le deja que desfallezca
con dolor de tal calibre.
Sigue estando mi verdad
convencida de su amor
mas la suya con rencor
me niega la intimidad.
Y niega la realidad
de que por mí está chalada
dejándome en la estacada
rumiando mi malhumor.
¿Si me muero de dolor?
¿Me dará su carcajada?
Todo y nada soy a veces
y otras soy un pensamiento
que remueve el sentimiento
apurando hasta sus heces.
Te esperaré si me ofreces
atisbo de una promesa
y soñaré que te besa
mi boca con embeleso.
De sentir miedo no ceso
temiendo perder la presa.
No me saques aguijones
que tengo la piel sensible
y soy de genio apacible,
traigo buenas intenciones.
Flores te ofrezco y bombones
de chocolate y frambuesa
esperando aceptes esa
muestra de cariño mío.
Me dará un escalofrío
si mi labio el tuyo besa.
Tu beso me supo a fresa
con su rosada intención,
el rojo, con la emoción,
de mi mejilla se apresa.
El sentimiento que besa
se infunde en el que es besado
que se siente influenciado
y corresponde al sentido.
Va en el beso comprimido
gran amor para el amado.
Es sufrimiento el amor,
es también gozo infinito,
placentero, no es un mito,
en el amor hay dolor.
Mas conocer su sabor,
degustar su complacencia
es lo que ninguna ciencia
puede darnos, hay que amar
para sentir palpitar
la vida en nuestra conciencia.
Hasta luego, amiga mía,
ya te di bastante lata,
mi verborrea delata
que mi sueño es fantasía.
El poeta y su utopía
viven fuera de este mundo
y su espíritu jocundo
le suaviza los dolores
de agónicos desamores
en corazón moribundo.
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