Manuel de Cilla
Poeta recién llegado
(Soneto)
Platónica musa: labios de hastío,
veneno en su piel acaramelada,
tiránica reina de esta mi manada,
fuego que hiela, hasta el hielo más frío.
Despótica musa: sedante del brío,
malicia en su médula espinada,
corazón inerte, de madera armada,
mar que rechaza a el agua del río.
Mas yo, pobre de mi, avanzo prendido
a sus cortos brazos derecho a la mar.
Sin nada poder hacer sin sus dictados.
Camino: sin dicha, reposo, ni lugar
donde dejar mis cenizas, y ungido
acabar inerme, sin aire que respirar.
Platónica musa: labios de hastío,
veneno en su piel acaramelada,
tiránica reina de esta mi manada,
fuego que hiela, hasta el hielo más frío.
Despótica musa: sedante del brío,
malicia en su médula espinada,
corazón inerte, de madera armada,
mar que rechaza a el agua del río.
Mas yo, pobre de mi, avanzo prendido
a sus cortos brazos derecho a la mar.
Sin nada poder hacer sin sus dictados.
Camino: sin dicha, reposo, ni lugar
donde dejar mis cenizas, y ungido
acabar inerme, sin aire que respirar.