Abraham Ferreira Khalil
Poeta recién llegado
En tu latido encierras
la pleamar intensa de las constelaciones
que empuja con un pulso sideral
la voz exagerada de los astros.
En tu latido encierras
una nota que lame mi nostalgia
y modela las atardecidas
entre la suave magia de las olas.
He querido excavar la primavera
delante de la estatua transparente de la aurora,
ahondando en sus contornos y hondonadas
para descubrir
las raíces del mar estremecido.
Y todavía tiemblo
cada vez que la luna abre sus alas
y asfixia mis latidos
con esta pleamar llena de fuego.
Y todavía tiemblo
cada vez que el ritmo perenne de la hojarasca
se abalanza sobre tu vientre
y acribilla con sombras tus barrancos,
haciendo despuntar la soledad
acurrucada antes entre el bosque.
Y todavía temo
que esta primavera que despierta
me arrastre donde aquellas olas
acompasadas guardan
los pasos silenciosos que ambos compartimos.
© Abraham Ferreira Khalil
la pleamar intensa de las constelaciones
que empuja con un pulso sideral
la voz exagerada de los astros.
En tu latido encierras
una nota que lame mi nostalgia
y modela las atardecidas
entre la suave magia de las olas.
He querido excavar la primavera
delante de la estatua transparente de la aurora,
ahondando en sus contornos y hondonadas
para descubrir
las raíces del mar estremecido.
Y todavía tiemblo
cada vez que la luna abre sus alas
y asfixia mis latidos
con esta pleamar llena de fuego.
Y todavía tiemblo
cada vez que el ritmo perenne de la hojarasca
se abalanza sobre tu vientre
y acribilla con sombras tus barrancos,
haciendo despuntar la soledad
acurrucada antes entre el bosque.
Y todavía temo
que esta primavera que despierta
me arrastre donde aquellas olas
acompasadas guardan
los pasos silenciosos que ambos compartimos.
© Abraham Ferreira Khalil
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