Aurisolado
Poeta recién llegado
El sol sangró en las flores doloridas,
Que le admiraban con mutismo lento,
¡Tan lento y sordo que al llorar su herida,
Claro se oía su sangrar perfecto!
El mar absorto se mezclo en su gala,
Y abrió sus brazos, amplios mausoleos,
Para vestir su dulce piel morada,
De los diamantes bañados en fuego,
Que antes formaran la sonrisa magna,
De un mal amante que muere a momentos
¡Y el frágil palpitar que el sol murmura,
Como una débil ola murió en vano,
Dejando el rayo fiel de su alma pura,
Fundirse ignoto tras el mar pintado!
***
Ante los ojos de inocentes flores,
Que el sol lucia con su excelso cuerpo,
Rara presea, sangre a borbotones,
¡De su enemigo por ganar su puesto!
Todas lloraron de nuevo su huida,
Y comenzaron su nástico baile
Mirasen todas tan igual que anidan,
En sus recuerdos , natural mostrasen
¡Sus manos de cera se besaron raras,
Con sumo cuidado para no morir,
Y arraigasen todas esperanzas magnas,
En una plegaria a los cielos de abril!
¡Y ese primer canto: el alma muda
Alzase intensa, blanca, falciforme
Como parida por la muerte absurda,
Tan blanca y bella la luna en su molde
Que le admiraban con mutismo lento,
¡Tan lento y sordo que al llorar su herida,
Claro se oía su sangrar perfecto!
El mar absorto se mezclo en su gala,
Y abrió sus brazos, amplios mausoleos,
Para vestir su dulce piel morada,
De los diamantes bañados en fuego,
Que antes formaran la sonrisa magna,
De un mal amante que muere a momentos
¡Y el frágil palpitar que el sol murmura,
Como una débil ola murió en vano,
Dejando el rayo fiel de su alma pura,
Fundirse ignoto tras el mar pintado!
***
Ante los ojos de inocentes flores,
Que el sol lucia con su excelso cuerpo,
Rara presea, sangre a borbotones,
¡De su enemigo por ganar su puesto!
Todas lloraron de nuevo su huida,
Y comenzaron su nástico baile
Mirasen todas tan igual que anidan,
En sus recuerdos , natural mostrasen
¡Sus manos de cera se besaron raras,
Con sumo cuidado para no morir,
Y arraigasen todas esperanzas magnas,
En una plegaria a los cielos de abril!
¡Y ese primer canto: el alma muda
Alzase intensa, blanca, falciforme
Como parida por la muerte absurda,
Tan blanca y bella la luna en su molde