Plegarias de un poeta

ricardo felipe

Poeta recién llegado
Sobre el látigo del silencio sombrío,

descansan sus plegarias y las que he relatado,

os basta con saber como la he amado,

para encontrar en su alma mil suspiros.


¡Oh! Mi cielo eterno, describa en mi hombro,

sobre la soledad y el trigal que nace al final de su abismo,

como nuevo amanecer en la orilla de un risco,

se van calando mis centurias, hasta su más hondo.


Dejaros entrar mis rimas como resonancia del viento,

para mezclarlas entre sus perlas y su nueva escultura,

demás está decirle que quedó bien su pintura,

pues su rostro tiene flor con color de sentimiento.


Cuan tablero de ajedrez, me multiplica todo,

sentada en la barca que navega por la orilla perdida,

se van tejiendo historias con su boca anhelada por la mía,

mientras los cauces de mis sueños gritan cuanto le imploro.


Ricardo Felipe

El último bardo
 
Sobre el látigo del silencio sombrío,

descansan sus plegarias y las que he relatado,

os basta con saber como la he amado,

para encontrar en su alma mil suspiros.


¡Oh! Mi cielo eterno, describa en mi hombro,

sobre la soledad y el trigal que nace al final de su abismo,

como nuevo amanecer en la orilla de un risco,

se van calando mis centurias, hasta su más hondo.


Dejaros entrar mis rimas como resonancia del viento,

para mezclarlas entre sus perlas y su nueva escultura,

demás está decirle que quedó bien su pintura,

pues su rostro tiene flor con color de sentimiento.


Cuan tablero de ajedrez, me multiplica todo,

sentada en la barca que navega por la orilla perdida,

se van tejiendo historias con su boca anhelada por la mía,

mientras los cauces de mis sueños gritan cuanto le imploro.


Ricardo Felipe

El último bardo
Me conmuebe leer to poema
 

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