Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Circunvalé
los amorosos reflejos del poniente,
los nubosos surcos abrazados e indagadores de
las noches infinitas,
cuando las estrellas errantes expiraban destellos
y apreciables fulgores aplomados en el devenir
incesante y caótico,
fuimos el universo expandido, el amor en el cosmos,
tu esperabas arrullarme con tus muslos y con tus
labios deshacías las soledades, desérticas,
vibrantes.
Yo sé de tus vacíos embriagantes abiertos,
prometedores
de felicidad en las riberas de rimas quebradas.
El amor tiene hambre, el diluvio le sonríe al amor.
Este cielo tan dulce en su danza trae manjares
nunca des- gustados y trae llantos indecisos con
sus ojos iluminados,
amor de caricia inmensa para la casta de seres
desfallecientes en el supremo éxtasis...
los amorosos reflejos del poniente,
los nubosos surcos abrazados e indagadores de
las noches infinitas,
cuando las estrellas errantes expiraban destellos
y apreciables fulgores aplomados en el devenir
incesante y caótico,
fuimos el universo expandido, el amor en el cosmos,
tu esperabas arrullarme con tus muslos y con tus
labios deshacías las soledades, desérticas,
vibrantes.
Yo sé de tus vacíos embriagantes abiertos,
prometedores
de felicidad en las riberas de rimas quebradas.
El amor tiene hambre, el diluvio le sonríe al amor.
Este cielo tan dulce en su danza trae manjares
nunca des- gustados y trae llantos indecisos con
sus ojos iluminados,
amor de caricia inmensa para la casta de seres
desfallecientes en el supremo éxtasis...