Te han descubierto mis ojos
antes que mi corazón.
Se que en el cielo no has nacido
pero viéndote descender
blanca y suave
seguro estoy
que una parte de él te traes.
Ni te imaginas
ahora que te he sentido
estos latidos de paz, de luz.
Quién sea
que te haya perdido o arrojado
orgullo debería tener
si supiera
que sin que hayas tocado suelo
desviaste la muerte
trabando embargo a la agonía
de este, que en carne viva
ama.
::