kalkbadan
Poeta que considera el portal su segunda casa
POBLADO
Suenan las campanas evangélicas
con la luz rasante de la mañana
¡cuántas almas de colores acuden a su llamada!
Mientras, lavando están las lavanderas
en el arroyo profundo y sombrío
frotando que frota los huipiles
contra la piedra.
Las ruidosas y feroces camionetas
rasgan el camino
que tose el polvo
despojado del rocío matutino.
Se abren las puertas de la casa divina,
lideran la salida un río de patojos
que al poco sorben coca con alegría.
Bajo las palmas de huano asoman
expectantes rostros diminutos,
corretean hacia sus hermanos
como si de un regalo se tratara.
—Son ánimas encendidas en una niebla de ceniza—
Este pueblo se hará viejo,
y el pueblo viejo se hará nuevo,
sin apenas conocer
el divino tesoro.
Infamia circular
el de estas gentes,
ignorantes sin culpa
de una patria delincuente.
Kalkbadan
Guatemala, noviembre de 2008
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