Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Pobrecito corazón
el que tengo en mi pecho,
recitando tu nombre perfecto
a la luz de mi habitación.
Dime las letras que le faltan a mi nacimiento
para superar esta fuga de amor,
que va cargando mis huesos
con tu color.
Te diré que te quiero queriéndote mucho
y que el crucigrama del amor…
lo llené con las sílabas que tus labios pusieron
en los míos cuando hicimos el amor.
Esta noche borracha de lunas
se va cayendo en cada galaxia que encuentra,
y se le cierran las puertas si alguna
se da cuenta de que ha perdido la cabeza,
que aunque seas princesa
eres también la diosa lujuria.
Jugando a jugar… quererte es un buen sueño,
bendito sea para todos el lugar
donde habitas y matas mis miedos,
¿para qué vamos a guardar los besos?
¿para qué esconder la pasión?
los mentirosos se esconden en el hielo
y tú y yo como amantes
entremos en este fuego de amor.
Que el sol se congele si te niego una caricia
que los mares me traguen si no eres mi religión,
que se seque ahora mismo mi boca cautiva
que tiene como escapulario tu corazón.
el que tengo en mi pecho,
recitando tu nombre perfecto
a la luz de mi habitación.
Dime las letras que le faltan a mi nacimiento
para superar esta fuga de amor,
que va cargando mis huesos
con tu color.
Te diré que te quiero queriéndote mucho
y que el crucigrama del amor…
lo llené con las sílabas que tus labios pusieron
en los míos cuando hicimos el amor.
Esta noche borracha de lunas
se va cayendo en cada galaxia que encuentra,
y se le cierran las puertas si alguna
se da cuenta de que ha perdido la cabeza,
que aunque seas princesa
eres también la diosa lujuria.
Jugando a jugar… quererte es un buen sueño,
bendito sea para todos el lugar
donde habitas y matas mis miedos,
¿para qué vamos a guardar los besos?
¿para qué esconder la pasión?
los mentirosos se esconden en el hielo
y tú y yo como amantes
entremos en este fuego de amor.
Que el sol se congele si te niego una caricia
que los mares me traguen si no eres mi religión,
que se seque ahora mismo mi boca cautiva
que tiene como escapulario tu corazón.