despertando
Poeta adicto al portal
¡Qué triste es ser pobre!
Qué vida es esa vida
sin apenas dinero,
¡Oh poesía que todo lo puedes
consolad esta alma mía!:
tú que alimentas, reconfortas,
alegras y enriqueces
hasta las mentes más oscuras
de este despiadado siglo;
¡pobres ricos sin amor
en su duro corazón!
Pero que alegre
es sentirse lleno,
en paz con mí yo más íntimo,
latir al compás
de las olas
y ser uniforme hoja
en manos de los aquilones.
¡Oh espíritu inquieto,
que no te das por vencido!:
eres rebelde, eres inquieto,
eres manso, eres turbio,
y a veces explosivo,
pero siempre ingobernable.
Qué vida es esa vida
sin apenas dinero,
¡Oh poesía que todo lo puedes
consolad esta alma mía!:
tú que alimentas, reconfortas,
alegras y enriqueces
hasta las mentes más oscuras
de este despiadado siglo;
¡pobres ricos sin amor
en su duro corazón!
Pero que alegre
es sentirse lleno,
en paz con mí yo más íntimo,
latir al compás
de las olas
y ser uniforme hoja
en manos de los aquilones.
¡Oh espíritu inquieto,
que no te das por vencido!:
eres rebelde, eres inquieto,
eres manso, eres turbio,
y a veces explosivo,
pero siempre ingobernable.