JOSE MANUEL SAIZ
Poeta asiduo al portal
Pocas palabras me bastan
para que tú me comprendas.
Y son palabras que evocan,
como en los cuentos,
secretos y leyendas.
Pocas palabras, es cierto.
Pero son algo más que palabras.
Son miradas y silencios.
Son gestos reprimidos
y el rumor del viento
sobre bosques cenicientos.
Son las palabras de aliento
que oye quien nunca ha vencido.
Son susurros de enamorados
y cansancio rancio de peregrino.
Pocas palabras me bastan.
Tú ya me entiendes.
Tan sólo una palabra que decirte
... o quizá ni tan siquiera eso.
Si te dijera por ejemplo...
¡Cariño mío, ven conmigo,
aún te quiero!
...cerrarrías los ojos un momento
y en tu boca tan sólo silencio.
Pocas palabras. Es cierto.
Pero son algo más que palabras.
Me acostumbré a la esperanza de creer
que eras a mí a quien amabas,
mientras la sombra de otros amores
rondaba el jardín de tu alma.
Ahora me basta una mirada,
luego una sonrisa... tal vez un beso.
Pronto serán sólo palabras en un papel,
recuerdos en el ayer,
transitar del tiempo.
Estamos unidos
por un lazo de seda que nadie aprieta.
Somos luz y reflejo
de un sol que nunca quema.
No importa, eso es todo,
es la misma historia de siempre.
Vivimos encadenados
a ese viejo temor al futuro
que nos impide vivir el presente.
Estos versos caerán hoy
como la lluvia mansa
sobre el pasto fresco de tu recuerdo.
Y mañana serán como sueños en la noche,
que además de la madrugada,
también los borra el tiempo.
¡Qué pocas palabras me bastan
para que tú me comprendas!
Decirte ahora, sin ir más lejos...
¡Cariño mío, ven conmigo,
aún te quiero!
..
.
para que tú me comprendas.
Y son palabras que evocan,
como en los cuentos,
secretos y leyendas.
Pocas palabras, es cierto.
Pero son algo más que palabras.
Son miradas y silencios.
Son gestos reprimidos
y el rumor del viento
sobre bosques cenicientos.
Son las palabras de aliento
que oye quien nunca ha vencido.
Son susurros de enamorados
y cansancio rancio de peregrino.
Pocas palabras me bastan.
Tú ya me entiendes.
Tan sólo una palabra que decirte
... o quizá ni tan siquiera eso.
Si te dijera por ejemplo...
¡Cariño mío, ven conmigo,
aún te quiero!
...cerrarrías los ojos un momento
y en tu boca tan sólo silencio.
Pocas palabras. Es cierto.
Pero son algo más que palabras.
Me acostumbré a la esperanza de creer
que eras a mí a quien amabas,
mientras la sombra de otros amores
rondaba el jardín de tu alma.
Ahora me basta una mirada,
luego una sonrisa... tal vez un beso.
Pronto serán sólo palabras en un papel,
recuerdos en el ayer,
transitar del tiempo.
Estamos unidos
por un lazo de seda que nadie aprieta.
Somos luz y reflejo
de un sol que nunca quema.
No importa, eso es todo,
es la misma historia de siempre.
Vivimos encadenados
a ese viejo temor al futuro
que nos impide vivir el presente.
Estos versos caerán hoy
como la lluvia mansa
sobre el pasto fresco de tu recuerdo.
Y mañana serán como sueños en la noche,
que además de la madrugada,
también los borra el tiempo.
¡Qué pocas palabras me bastan
para que tú me comprendas!
Decirte ahora, sin ir más lejos...
¡Cariño mío, ven conmigo,
aún te quiero!
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