alvarezyure
Poeta adicto al portal
Tiempo ha pasado, que ya hoy, no recuerdo el día
pero antes que tu nacieras, seguro fue ese día.
El día que de mi sentí pena, que encaramado en mi letrina
de cuclillas escuchaba, sordos gemidos
que en las grietas se escondían.
Letrina que se balanceaba poco a poco despegándo
los clavos que en el muro la empotraban.
Ya no eran mis manos, las que a ella se aferraban
era mi vida entera, que por no caer luchaba.
Agujero de acumulados excrementos
reunión de cuartos contiguos
asamblea de los secretos.
¿Cuántos días?.--- No lo se
quizás pocos... o una eternidad,
pero allí aprendí a apreciar, sin esperar aprecio,
allí aprendí a respetar, sin esperar respeto,
allí supe de las armas del prejuicio y la ignorancia.
Y me aferraba a esa letrina sucia de excrementos
de tantos otros cuartos con sus propias letrinas,
con sus propios excrementos.
¡Que dolor el de mis manos!. Pero yo no caía
y besaba el oxidado hierro, como si fuera la vida,
y colgado de los pies, con las manos a la espalda,
mejor esto... lo dejaré... para otro día.
Se me condenó por lo que nunca había hecho... y aprendí a callar,
vi a poderosos derrumbarse... y aprendí a callar,
vi a poderosos suplicar... y aprendí a callar,
y yo callaba... porque no sabía.
Y le pregunté a la vida. ¿Porqué?. ¿Porqué a mí?.
Y la vida no me respondía,
y pasaban las horas, y yo no caía
y allí aprendí, de cuclillas aferrado a esa letrina,
a perderle el miedo... a la vida.
Quizás antes que tu nacieras, yo tenia que estar aquí,
para hablarte de la vida,
no se la razón del porqué te lo cuento,
quizás, por que no te interesa.
Que siempre lloramos por nuestras heridas,
que decimos lo mal que nos trata la vida.
¿Quién de nosotros no quiere llorar?.
¿Quién de nosotros no quiere decir?.
Quizás antes de que tu nacieras,
quizás antes de que llegaras a vivir,
ya estuve yo, jugándole a la vida,
y hoy te toca a ti, y harás lo que puedas.
Recuerdo a mis "amigos" que con pies corrían
olvidándo decirme, que por mi venían,
no me despertaron mientras dormía,
ojos asustados es lo que tenían,
corazón encogido, huesos temblorosos,
será que nunca tuvieron... una letrina.
Hoy quiero recordar, hoy me apetece llorar,
quiero por un momento aferrarme a esa letrina,
besar el oxidado hierro, y al igual que en esos días,
llorar en silencio mi pena, y callar mis alegrías.
Supe apreciar el surco, que mi orina recorría,
aprendí de que color era el miedo, y llegué a saber como olía,
fregándo losas de celdas, de esas celdas contiguas,
solo que siempre...siempre fue... de rodillas.
¿Dónde estaban mis amigos, que sin mí huían?
Ya no importa... dicen que la vida... es la vida.
Pero ahora en este tiempo, con tantos años encima,
florecen como rosas, escondiendo sus espinas,
y se dicen mis amigos. ¡Oh mi añorada letrina!.
No me alabes compañero, ya te lo dije un día,
yo soy solo yo, lo aprendí aferrado a esa letrina,
luchándo por no caer, porque en juego estaba mi vida.
Te pido no sigas usando el dolor de mis heridas,
para sacarle provecho como si fuera tu vida,
porque hoy cuando a golpearme
vuelve otra vez la vida,
no necesito de "amigos", que hagan suyas mis heridas.
Si quieres te puedo contar, un poco más de mi vida,
pero sería como darle, a un ladrón mi comida,
esa que has estado robándo, de mi despensa vacía.
Deja ya de decir, que eres bueno y bondadoso,
que el orgullo y la soberbia,
de gala siempre se visten,
para engañar a los bobos.
Unos buscan y no encuentran,
otros encuentran sin buscar,
Tú... ¿Estás buscándo o encontrándo?.
¿O solo estás por estar?.
Ahora déjame tranquilo,
ya no quiero hablar más, porque...
¿A qué viniste amigo?.
¿A preguntar como estaba?.
Ya lo vez.... la vida es bella.
Como todas las mañanas.
pero antes que tu nacieras, seguro fue ese día.
El día que de mi sentí pena, que encaramado en mi letrina
de cuclillas escuchaba, sordos gemidos
que en las grietas se escondían.
Letrina que se balanceaba poco a poco despegándo
los clavos que en el muro la empotraban.
Ya no eran mis manos, las que a ella se aferraban
era mi vida entera, que por no caer luchaba.
Agujero de acumulados excrementos
reunión de cuartos contiguos
asamblea de los secretos.
¿Cuántos días?.--- No lo se
quizás pocos... o una eternidad,
pero allí aprendí a apreciar, sin esperar aprecio,
allí aprendí a respetar, sin esperar respeto,
allí supe de las armas del prejuicio y la ignorancia.
Y me aferraba a esa letrina sucia de excrementos
de tantos otros cuartos con sus propias letrinas,
con sus propios excrementos.
¡Que dolor el de mis manos!. Pero yo no caía
y besaba el oxidado hierro, como si fuera la vida,
y colgado de los pies, con las manos a la espalda,
mejor esto... lo dejaré... para otro día.
Se me condenó por lo que nunca había hecho... y aprendí a callar,
vi a poderosos derrumbarse... y aprendí a callar,
vi a poderosos suplicar... y aprendí a callar,
y yo callaba... porque no sabía.
Y le pregunté a la vida. ¿Porqué?. ¿Porqué a mí?.
Y la vida no me respondía,
y pasaban las horas, y yo no caía
y allí aprendí, de cuclillas aferrado a esa letrina,
a perderle el miedo... a la vida.
Quizás antes que tu nacieras, yo tenia que estar aquí,
para hablarte de la vida,
no se la razón del porqué te lo cuento,
quizás, por que no te interesa.
Que siempre lloramos por nuestras heridas,
que decimos lo mal que nos trata la vida.
¿Quién de nosotros no quiere llorar?.
¿Quién de nosotros no quiere decir?.
Quizás antes de que tu nacieras,
quizás antes de que llegaras a vivir,
ya estuve yo, jugándole a la vida,
y hoy te toca a ti, y harás lo que puedas.
Recuerdo a mis "amigos" que con pies corrían
olvidándo decirme, que por mi venían,
no me despertaron mientras dormía,
ojos asustados es lo que tenían,
corazón encogido, huesos temblorosos,
será que nunca tuvieron... una letrina.
Hoy quiero recordar, hoy me apetece llorar,
quiero por un momento aferrarme a esa letrina,
besar el oxidado hierro, y al igual que en esos días,
llorar en silencio mi pena, y callar mis alegrías.
Supe apreciar el surco, que mi orina recorría,
aprendí de que color era el miedo, y llegué a saber como olía,
fregándo losas de celdas, de esas celdas contiguas,
solo que siempre...siempre fue... de rodillas.
¿Dónde estaban mis amigos, que sin mí huían?
Ya no importa... dicen que la vida... es la vida.
Pero ahora en este tiempo, con tantos años encima,
florecen como rosas, escondiendo sus espinas,
y se dicen mis amigos. ¡Oh mi añorada letrina!.
No me alabes compañero, ya te lo dije un día,
yo soy solo yo, lo aprendí aferrado a esa letrina,
luchándo por no caer, porque en juego estaba mi vida.
Te pido no sigas usando el dolor de mis heridas,
para sacarle provecho como si fuera tu vida,
porque hoy cuando a golpearme
vuelve otra vez la vida,
no necesito de "amigos", que hagan suyas mis heridas.
Si quieres te puedo contar, un poco más de mi vida,
pero sería como darle, a un ladrón mi comida,
esa que has estado robándo, de mi despensa vacía.
Deja ya de decir, que eres bueno y bondadoso,
que el orgullo y la soberbia,
de gala siempre se visten,
para engañar a los bobos.
Unos buscan y no encuentran,
otros encuentran sin buscar,
Tú... ¿Estás buscándo o encontrándo?.
¿O solo estás por estar?.
Ahora déjame tranquilo,
ya no quiero hablar más, porque...
¿A qué viniste amigo?.
¿A preguntar como estaba?.
Ya lo vez.... la vida es bella.
Como todas las mañanas.