
¿ Podré conocerte princesa?
Mi escudo, mi espada, son para ti,
las partes de mi armadura llevan
tu nombre oculto, y cuando descanso
bajo la luz de la luna reluce
y como fulgor se enmarca
en el pectoral y el yelmo que trabajan
para ti. Sin que mi alma te conozca aún.
El caballero cabalga y en su corcel
deja que el viento traiga tu humor hacia él,
imagina y pinta en el suelo el sueño
de su amada y a quien le gustaría conocer.
Gigantes ha derrotado, titanes y monstruos;
solo para algún día llegar a observar
a la princesa, la de sus ojos, la que levita;
cada vez que el guerrero dirige su mirada
al cenit estrellado y donde
se posa la princesa imaginada,
su necesidad de amarla aumenta.
Siempre y al paso de cada sendero
se cuestiona:
- ¿ Podré conocerte princesa?
- ¿ Algún día lo haré?
En su camino eso es incierto,
pero nuestro jinete no se rinde,
y aunque perenne es su amor ideal,
no desecha la posibilidad que la utopía
se haga realidad,
y cuando eso pase su escudo y espada
serán solo para protegerla a ella.
® Carlos Andrés, 3-11-2023 ®