rauloscar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dejarlo sin mi sangre
conmoviendo
relojes de arena
al sol de una nube.
Darle margaritas
intoxicar su perfume somnoliento
en los sentidos.
Ser más artero
que su saeta atravesando latidos
y dejar alucinando al astro y al satélite
en un solo color de día.
Desafiar sus imágenes de paraíso
y en un laberinto de espejos
ponerle acertijos a su cara.
Asonar en sus entrañas
con las monedas de su uso
al otro lado del mostrador
donde él
nos vende sueños.
conmoviendo
relojes de arena
al sol de una nube.
Darle margaritas
intoxicar su perfume somnoliento
en los sentidos.
Ser más artero
que su saeta atravesando latidos
y dejar alucinando al astro y al satélite
en un solo color de día.
Desafiar sus imágenes de paraíso
y en un laberinto de espejos
ponerle acertijos a su cara.
Asonar en sus entrañas
con las monedas de su uso
al otro lado del mostrador
donde él
nos vende sueños.