loreme
Poeta recién llegado
hubiese jurado que eras tú
ese hombre que de lejos me miraba
bajo la sombra de la noche
pensativo junto al árbol aguardaba
no, mi pensamiento me engaña
tú, tu tienes el porte de un guerrero
tu cuerpo, simetría perfecta
pareces labrado a mano, pieza por pieza
hueles a madera recién cortada
tu piel color de granos de café
risa sonora que contagia
ojos felinos de jade y miel
ese hombre, vestido de negro
de figura encorvada, carcomida
parece llevar sobre su ser
una loza de pecados cometidos
sus ojos, cual imagen dolorosa
se pierden como luz entre la niebla
una mueca que pretende ser sonrisa
es un rictus amargo que desdibuja su cara
te fuiste con los vientos de marzo
volaste cual pájaro en libertad
el eco entre las montañas
no encontró tu adios
el tiempo sigue su marcha
quizá aun no acaba tu peregrinar
mas una puerta permanece abierta
espera con el cenit verte llegar
este hombre, llegó con lac gelidez del invierno
huele a herrumbre, a rancia soledad
como espectro ruinoso me persigue
en ayes de dolor dice mi nombre
en un agónico estertor pide perdon
hundida la cabeza parece sollozar
pero no, ese hombre compuesto de guijarros
ese ente olvidado del olvido
ni por un instante podrías ser tú.
loreme.
ese hombre que de lejos me miraba
bajo la sombra de la noche
pensativo junto al árbol aguardaba
no, mi pensamiento me engaña
tú, tu tienes el porte de un guerrero
tu cuerpo, simetría perfecta
pareces labrado a mano, pieza por pieza
hueles a madera recién cortada
tu piel color de granos de café
risa sonora que contagia
ojos felinos de jade y miel
ese hombre, vestido de negro
de figura encorvada, carcomida
parece llevar sobre su ser
una loza de pecados cometidos
sus ojos, cual imagen dolorosa
se pierden como luz entre la niebla
una mueca que pretende ser sonrisa
es un rictus amargo que desdibuja su cara
te fuiste con los vientos de marzo
volaste cual pájaro en libertad
el eco entre las montañas
no encontró tu adios
el tiempo sigue su marcha
quizá aun no acaba tu peregrinar
mas una puerta permanece abierta
espera con el cenit verte llegar
este hombre, llegó con lac gelidez del invierno
huele a herrumbre, a rancia soledad
como espectro ruinoso me persigue
en ayes de dolor dice mi nombre
en un agónico estertor pide perdon
hundida la cabeza parece sollozar
pero no, ese hombre compuesto de guijarros
ese ente olvidado del olvido
ni por un instante podrías ser tú.
loreme.