rafael tato
Poeta fiel al portal
¿A qué sabe esta angustia que hiere tanto?
¿a cólera? ¿a impotencia?
¡a quebranto?
ya nada es igual, mi vida no es el jardín,
el verdor de su sangre se torna arenoso,
su puerto encantado se encuentra escondido,
el arco iris de su sueño se oculta en el ocaso.
¡Ay se me están acabando los días!
¡me muero recordando los años!
¡mi aire tiene aliento de muerte!
¡el cid campeador ya no está galopando!
¡Cómo! me visita la aurora,
sorpresiva, solitaria, callada...
Parece espuma en el desierto,
endeble, inerte, aislada...
Y pensar que todo fue ilusión un día,
que los sueños colmaron mi tiempo,
que sentí la libertad infinita,
que fui velero desbocado en mar abierto.
Tú eras esa fuente escondida,
que daba sentido a mi existencia,
eras tú con tu ternura digitada,
la que transformabas mi tristeza
en esperanzas ciertas...
Mas todo se precipitó como la lluvia,
como el telón de la fatídica obra,
como la sonrisa que se convierte en mueca,
al ver su alegría desdibujarse en las sombras.
En mi triste agonía no te encuentro,
en mi memoria no hallo tu huella;
¡cómo me estoy muriendo por dentro!
¡Ay Dios mío...Cómo me está matando su ausencia!
Tato Ospina
Derechos reservados
Colombia
¿a cólera? ¿a impotencia?
¡a quebranto?
ya nada es igual, mi vida no es el jardín,
el verdor de su sangre se torna arenoso,
su puerto encantado se encuentra escondido,
el arco iris de su sueño se oculta en el ocaso.
¡Ay se me están acabando los días!
¡me muero recordando los años!
¡mi aire tiene aliento de muerte!
¡el cid campeador ya no está galopando!
¡Cómo! me visita la aurora,
sorpresiva, solitaria, callada...
Parece espuma en el desierto,
endeble, inerte, aislada...
Y pensar que todo fue ilusión un día,
que los sueños colmaron mi tiempo,
que sentí la libertad infinita,
que fui velero desbocado en mar abierto.
Tú eras esa fuente escondida,
que daba sentido a mi existencia,
eras tú con tu ternura digitada,
la que transformabas mi tristeza
en esperanzas ciertas...
Mas todo se precipitó como la lluvia,
como el telón de la fatídica obra,
como la sonrisa que se convierte en mueca,
al ver su alegría desdibujarse en las sombras.
En mi triste agonía no te encuentro,
en mi memoria no hallo tu huella;
¡cómo me estoy muriendo por dentro!
¡Ay Dios mío...Cómo me está matando su ausencia!
Tato Ospina
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Colombia
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