SONRISA
Poeta adicto al portal
MAMÁ
Si hallara la balanza
que me enseñe lo que pesan sus afectos,
quizás
alguna norma
que mida su sentir
y despeje el área exacta de su diámetro,
o el ánfora
que entrañe el volumen de su corazón,
y formule en litros
un sentir tan alabastrino.
Un cristal que irradie el ímpetu de su mirada
inyectada de inocencia
en sus noventa y tantas primaveras.
Pero…
¡No los hay!,
y no son necesarios.
Solo basta tener entre los brazos
esa colcha de suspiros y de sonrisas milagrosas,
aquella
hecha de retazos y pincelada con canciones,
aquella
que con manos temblorosas unía sus rectángulos
con dedos de caricia
y miradas de panal.
La misma, que ella zurció en horas de lluvia
en duermevelas de dudas
o en la paz del alfarero.
Enlazando cadenetas
versificaba aquel abstracto
con colores de los cielos
del sol y de los árboles,
con ese sentir genuino
que se exalta entre sus venas,
otorgándola con amor
con los susurros de su alma.
La misma
que yace ahora
colgada horizontal en la galería de los sueños,
la que arroba las miradas en sus matices
y abriga en su reposo
a mi hija.
¡Hermoso tapiz de amor!,
luego será tibio brasero
broquel de una oración
de un ángel llamado María.
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