Poema 19

rafael tato

Poeta fiel al portal




Vestida de plúmbea luz, gacha y descuartizada,

como tendida en la mitad de un círculo de sangre,
delira en el silencio emponzoñado de su bajeza,
la noche, lánguida, mustia y apesarada.


Es en ese momento,
cuando el latir del reloj demora

y las venas del corazón cansadas se duermen,
no hay rostro, ni sombra, ni oreja que escriba...
No existe la mágica idea que todo lo envuelve.


¡Oh mujer!

palpo tu ser,
crepúsculo milagroso y divino

cual montón de trigo
hecho de ensueños florecidos...
Ante mi alma
rozando el dintel de una extraña puerta,
silencioso te nombro,
sin entender mi miedo enceguecido.


En esta noche...

El mar de tu ausencia
se ahoga en mis pupilas;

tus muslos se abren en verticales
prohibidas del pensamiento...
Y es en aguas de tu piélago
que recobro la vida,
tras sueños en majestad serena,
de amor y sentimiento.


¡Oh mis manos...Estas manos!

cabalgantes, frías y huesudas,
escarbando la desazón
en el laurel de mi locura..
¡Creedme noche...!
(tú que yaces entre truenos
y relámpagos sumergida)
¡Hoy no he de morir!
¡Jamás me moriría!
si no es en brasas,
¡De su amor y su ternura!


Tato Ospina

Derechos reservados
Colombia
 
Última edición:
Vestida de plúmbea luz, gacha y descuartizada,
como tendida en la mitad de un círculo de sangre,
delira en el silencio emponzoñado de su bajeza,
la noche, lánguida, mustia y apesarada.


Es en ese momento, cuando el latir del reloj demora

y las venas del corazón cansadas se duermen,
no hay rostro, ni sombra, ni oreja que escriba...
No existe la mágica idea que todo lo envuelve.


¡Oh mujer!

palpo tu ser, crepúsculo milagroso y divino,
cual montón de trigo, hecho de ensueños florecidos;
ante mi alma rozando el dintel de una extraña puerta,
silencioso te nombro, sin entender mi miedo enceguecido.


En esta noche...

El mar de tu ausencia se ahoga en mis pupilas,
tus muslos se abren en verticales prohibidas del pensamiento
y es, en aguas de tu piélago, que recobro la vida,
tras sueños en majestad serena, de amor y sentimiento.


¡Oh mis manos...Estas manos!

cabalgantes, frías y huesudas,
escarbando la desazón en el laurel de mi locura..
¡Creedme noche...!
(tú que yaces entre truenos y relámpagos sumergida)
¡hoy no he de morir!
¡jamás me moriría!
¡si no es en brasas, de su amor y su ternura!
excelente poema amigo colombiano, sus exclamaciones y figuras literarias están muy trabajadas.. veo un amor por el arte.
 



Vestida de plúmbea luz, gacha y descuartizada,

como tendida en la mitad de un círculo de sangre,
delira en el silencio emponzoñado de su bajeza,
la noche, lánguida, mustia y apesarada.


Es en ese momento, cuando el latir del reloj demora

y las venas del corazón cansadas se duermen,
no hay rostro, ni sombra, ni oreja que escriba...
No existe la mágica idea que todo lo envuelve.


¡Oh mujer!

palpo tu ser, crepúsculo milagroso y divino,
cual montón de trigo, hecho de ensueños florecidos;
ante mi alma rozando el dintel de una extraña puerta,
silencioso te nombro, sin entender mi miedo enceguecido.


En esta noche...

El mar de tu ausencia se ahoga en mis pupilas,
tus muslos se abren en verticales prohibidas del pensamiento
y es, en aguas de tu piélago, que recobro la vida,
tras sueños en majestad serena, de amor y sentimiento.


¡Oh mis manos...Estas manos!

cabalgantes, frías y huesudas,
escarbando la desazón en el laurel de mi locura..
¡Creedme noche...!
(tú que yaces entre truenos y relámpagos sumergida)
¡hoy no he de morir!
¡jamás me moriría!
¡si no es en brasas, de su amor y su ternura!


Tato Ospina

Derechos reservados
Colombia
Que hermosos versos para un sensible y bellísimo poema de amor. Me gustó mucho amigo Rafael. Un abrazo. Paco.
 
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