El vagabundo yace solitario en la calle.
El frío le rasga la piel haciendo gotear su sangre.
No hay cobijo que él halle.
Perdido, no encuentra rata que le hable.
El asesino avanza rápido a medianoche,
lleva un puñal porque le atacan,
o le atacan porque lleva un puñal.
Rompe las sombras del preludio de la aurora
y se abalanza sobre el vagabundo ciego de ira.
La sangre roja mancha la acera,
cae como un peso muerto,
las estrellas están a su espera,
huye el apuñalador esperto.
Amanece un nuevo día,
las calles, un firmamento lleno de astros,
el frío viento hiela los cuerpos vivos,
el placer de la carne los aleja,
mas la roca sigue asediada del suceso.
El frío le rasga la piel haciendo gotear su sangre.
No hay cobijo que él halle.
Perdido, no encuentra rata que le hable.
El asesino avanza rápido a medianoche,
lleva un puñal porque le atacan,
o le atacan porque lleva un puñal.
Rompe las sombras del preludio de la aurora
y se abalanza sobre el vagabundo ciego de ira.
La sangre roja mancha la acera,
cae como un peso muerto,
las estrellas están a su espera,
huye el apuñalador esperto.
Amanece un nuevo día,
las calles, un firmamento lleno de astros,
el frío viento hiela los cuerpos vivos,
el placer de la carne los aleja,
mas la roca sigue asediada del suceso.
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