alecalo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Largas noches acompañan los sueños
que se colman de interminables momentos anunciados
momentos esperados, momentos que llenan la memoria
y desbordan los deseos desenfrenados
de dos almas extrañas, que al verse se complementan
se seducen, se necesitan.
Y sienten las caricias desde la nada
y comparten las miradas atrapadas
por el poder que ejercen, en la conexión que no esperaban.
Y se trata solo de eso
de sentirse acompañadas.
De hablarse sin pronunciar una palabra.
De tocarse sin hacer el mínimo movimiento.
De olerse sin estar perfumadas.
De saber que están ahí, cuando se aclaman
y sienten que se desgarran, que se queman
que las invade el deseo y se sienten deseadas.
Y concretan el momento desde lo mas profundo de su ser.
Se entregan sin miedo a nada.
Y lo disfrutan y lo palpitan
y cada vez son mas las ganas
y se suma el movimiento
y se suma la lujuria, la pasión
y se agregan las palabras
y el sonido de las voces
que en el silencio de un cuarto
repercuten como música, que necesita ser bailada.
Y lo hacen, lo estimulan y se llenan de éxtasis
que depositan en la cama.
Y una se entrega a la otra
y las dos forman un solo alma.
que se colman de interminables momentos anunciados
momentos esperados, momentos que llenan la memoria
y desbordan los deseos desenfrenados
de dos almas extrañas, que al verse se complementan
se seducen, se necesitan.
Y sienten las caricias desde la nada
y comparten las miradas atrapadas
por el poder que ejercen, en la conexión que no esperaban.
Y se trata solo de eso
de sentirse acompañadas.
De hablarse sin pronunciar una palabra.
De tocarse sin hacer el mínimo movimiento.
De olerse sin estar perfumadas.
De saber que están ahí, cuando se aclaman
y sienten que se desgarran, que se queman
que las invade el deseo y se sienten deseadas.
Y concretan el momento desde lo mas profundo de su ser.
Se entregan sin miedo a nada.
Y lo disfrutan y lo palpitan
y cada vez son mas las ganas
y se suma el movimiento
y se suma la lujuria, la pasión
y se agregan las palabras
y el sonido de las voces
que en el silencio de un cuarto
repercuten como música, que necesita ser bailada.
Y lo hacen, lo estimulan y se llenan de éxtasis
que depositan en la cama.
Y una se entrega a la otra
y las dos forman un solo alma.