Poema 38

rafael tato

Poeta fiel al portal






Una tarde tus ojos y los míos,
con ansias infinitas se buscaron,
al encontrarse se miraron
y nuestras almas tristes suspiraron.

En silencio me dijiste muchas cosas,
en silencio también te di respuestas...
Y sentí que te abrazaba toda,
que tu amor me quemaba el alma;
recordé tu risa matinal,
tu dulzura clara y tempranera,
aspiré el aroma de tu aliento,
recordé la rosa primavera.

¡Cómo me duele mirarte a los ojos!
¡cuánto me duele no tenerte en mis brazos!
¡por qué tenerte que sentir tan ajena!
¡por qué, si tus ojos, todavía me llaman!

¡Oh! destino injusto e incierto,
¡oh! tristes notas orquestales,
nada detiene mi desventura,
¡ya tu existencia es de otro valle!

¡Ay, tus ojos están en los míos,
cada vez que me duele el alma!



Tato Ospina
Derechos reservados
Colombia
 






Una tarde tus ojos y los míos,
con ansias infinitas se buscaron,
al encontrarse se miraron
y nuestras almas tristes suspiraron.


En silencio me dijiste muchas cosas,
en silencio también te di respuestas...
Y sentí que te abrazaba toda,
que tu amor me quemaba el alma;
recordé tu risa matinal,
tu dulzura clara y tempranera,
aspiré el aroma de tu aliento,
recordé la rosa primavera.


¡Cómo me duele mirarte a los ojos!
¡cuánto me duele no tenerte en mis brazos!
¡por qué tenerte que sentir tan ajena!
¡por qué, si tus ojos, todavía me llaman!


¡Oh! destino injusto e incierto,
¡oh! tristes notas orquestales,
nada detiene mi desventura,
¡ya tu existencia es de otro valle!


¡Ay, tus ojos están en los míos,
cada vez que me duele el alma!




Tato Ospina
Derechos reservados
Colombia
Muy bello poema de amor amigo Rafael, me ha gustado mucho. Un abrazo. Paco.
 

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