SONRISA
Poeta adicto al portal
Sabes Rosario,
lejano espacio donde vivías
y tomando esta partida tuya como un descanso merecido
después de cumplir con tan loable misión de los afectos,
provocas que muchos
reparemos en el vacío que tu sombra de dulce dama
queda en la ventana de la casa,
comenzamos a extrañarte
en la rutina de las visitas a las estancias.
Sabes Rosario
no te conocía personalmente,
apenas
si te veía en la fotografía que colgaba en tu cuadrante
dulce y hermosa señora,
espiritual madre,
maestra del amor dedicada a la familia
a tus amigos
a tu poesía.
Nunca percibí el timbre de tu voz
pero de alguna forma, hoy
te las arreglas para hablarme al corazón y tocar mi alma,
hoy,
dimití de mis horas matinales en búsqueda de la hogaza
para abonar leña al bracero personal
atinando a abrazarla -a ella-
igual como lo hacían tus hijos
apretándote contra su pecho
e inundando tu frente con ramos de besos,
-a mi madre-,
hoy le hablo de mis afectos
recordando por ejemplo
que ayer 10 de septiembre, cuando tú Rosario
decidías marchar hacia los cielos
hace cincuenta y tantos se casaba con Nicolás,
con mi viejo
y cómo fue la marcha por ese camino de abrojos y de espinas
de tamo y de rosas, de musgos y de cipreses
arando, sembrando y cosechando
cinco siembras, cinco hijos y aquí estamos todos, en esta tierra,
más él, Nicolás
está allá, en el país donde tú
ahora desempacas tu alforja de mieles
las que presentarás como ofrenda al dueño y señor de universos...,
Rosario, fuiste abeja obrera que libaste de los huertos
néctar suficiente para crecer como la reina alfarera
y te ganaste las alas
con las que ahora
planeas entre la luz de las alboradas más blancas
y donde las notas de lo inmensurable
se calan por tus oídos de lo místico
llenando de serenatas
la eternidad de tu alma.
Si ves a Nicolás, dale mi saludo
recítale uno de tus hermosos poemas
de esos que hablan de lo perdurable
del sentimiento fúlgido y...
¡Dile que lo extraño
y que su hija lo ama!
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