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Poema a la ausencia
Tan dulce su cuerpo, allí,
sobre el acero frío, yerto,
como la imagen en un Haiku.
Su mirada abierta, llena de vacío,
con el alma intranquila
que viene y va desconcertada,
sobre su forma vana, solitaria y blanca.
Hermosa y pálida,
como un lirio de hielo, quieta,
como la sangre casi azul
qué hay en sus venas.
Sale desde sus ojos profundos
como un recuerdo, más que una pena,
toca mi corazón con sólo un dedo
y se devuelve tenue, delicada y breve,
para alejarse al fin, con una vida más,
como un rayo de luz entre la niebla.
Esto es una belleza de poema querido amigo que arrebata los sentidos. Este sentimiento hecho verso merece un premio.
Te dejo mis saludos con fraternal abrazo deseando que estés bien.
Cuídate Selens.