Monsieur de Sans-Foy
Poeta recién llegado
Del fresno y el madroño
resuenan las llamadas estentóreas,
pues llueven del Otoño
las lágrimas arbóreas
movidas por tu aliento, frío Bóreas.
Qué felices vosotras,
las ondas que en el piélago furioso
escapáis hasta esotras
orillas del acoso
del Céfiro alocado y rumoroso.
El Noto, desde el Sur,
anímame a partir con rumbo ignoto;
da igual dónde, al albur,
pues me sofoco y noto
ya asomos de picor en el escroto.
¿Cuál es el que me queda?
El Euro. Y no es el menos importante,
que, al ser viento y moneda,
voy sin él vacilante,
una mano detrás y otra delante.
Saludos de Monsieur de Sans-Foy.
Mis versillos, en Zapaterías Rimadas.
resuenan las llamadas estentóreas,
pues llueven del Otoño
las lágrimas arbóreas
movidas por tu aliento, frío Bóreas.
Qué felices vosotras,
las ondas que en el piélago furioso
escapáis hasta esotras
orillas del acoso
del Céfiro alocado y rumoroso.
El Noto, desde el Sur,
anímame a partir con rumbo ignoto;
da igual dónde, al albur,
pues me sofoco y noto
ya asomos de picor en el escroto.
¿Cuál es el que me queda?
El Euro. Y no es el menos importante,
que, al ser viento y moneda,
voy sin él vacilante,
una mano detrás y otra delante.
Saludos de Monsieur de Sans-Foy.
Mis versillos, en Zapaterías Rimadas.
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