daniel amaya
Poeta fiel al portal
Hijo,
tierno amor,
príncipe entre todos quienes te miran,
eres distinto,
un sol escapado de su tierra,
eres luz en la noche,
eres el día.
Hijo mío,
príncipe,
eres paz de una canción soñadora
en mi alma forastera,
pared a pared se oye lo profundo
de mi sangre navegando caudalosa
y en ti ha de crecer los cauces
de ambos, hasta el último de tus cabellos.
Puedo oír mi corazón latir en ti,
en nosotros todo ha de conocerse
pero, más allá de mi, tú serás todo y más,
pieza a pieza rey de mi alma,
con lágrimas de anciano
y con corazón de madre
caminaras seguro
por los caminos que se doblegaran a tus pasos,
eres distinto, un planeta con vida,
un recuerdo infante,
un príncipe libre,
en nosotros los espejos hablan,
del hombre que algún día te convertirás…
Hijo, estoy seguro
de las razones que explican
mis huellas en lo desconocido,
tú vales el camino
puesto que eres luz sobre tinieblas.
Hijo todo te pertenece,
mi vida está guardada en un cofre bajo tu almohada
acompañándote en tus sueños,
como un caballero que da la vida por su rey,
hasta que seas un hombre, un esposo, un padre
o cualquier camino que recorras
hijo no abandonaré tus pasos
aún hasta después de mi muerte...
Ian Amaya, puedo oír tu corazón,
noble melodía que me llevo,
no habrá noche, no habrá soledad,
las aves se anidan en lo alto,
mientras las nubes pasan por su canto
a un sitio cerca de tu alma querido Ian,
y el cielo, como el cristal brilla
en algún lado de tu corazón…
tierno amor,
príncipe entre todos quienes te miran,
eres distinto,
un sol escapado de su tierra,
eres luz en la noche,
eres el día.
Hijo mío,
príncipe,
eres paz de una canción soñadora
en mi alma forastera,
pared a pared se oye lo profundo
de mi sangre navegando caudalosa
y en ti ha de crecer los cauces
de ambos, hasta el último de tus cabellos.
Puedo oír mi corazón latir en ti,
en nosotros todo ha de conocerse
pero, más allá de mi, tú serás todo y más,
pieza a pieza rey de mi alma,
con lágrimas de anciano
y con corazón de madre
caminaras seguro
por los caminos que se doblegaran a tus pasos,
eres distinto, un planeta con vida,
un recuerdo infante,
un príncipe libre,
en nosotros los espejos hablan,
del hombre que algún día te convertirás…
Hijo, estoy seguro
de las razones que explican
mis huellas en lo desconocido,
tú vales el camino
puesto que eres luz sobre tinieblas.
Hijo todo te pertenece,
mi vida está guardada en un cofre bajo tu almohada
acompañándote en tus sueños,
como un caballero que da la vida por su rey,
hasta que seas un hombre, un esposo, un padre
o cualquier camino que recorras
hijo no abandonaré tus pasos
aún hasta después de mi muerte...
Ian Amaya, puedo oír tu corazón,
noble melodía que me llevo,
no habrá noche, no habrá soledad,
las aves se anidan en lo alto,
mientras las nubes pasan por su canto
a un sitio cerca de tu alma querido Ian,
y el cielo, como el cristal brilla
en algún lado de tu corazón…
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