Dioscuro_Deviant
Poeta recién llegado
Si es pecado estar loco... ¡Que me crucifiquen por cuerdo!
Cuerdo pero de locura, mente ágil pero sin estar de acuerdo
en fingir que soy un cardenal o un gorrión, teniendo mi alma de cuervo,
tan sombrío y majestuoso, oscuro y lleno de carne de ciervo.
Ciervos, eso es lo que son los demás, simples paleros,
que se conforman con los mendrugos de panes enteros.
Que caen muertos por un Jesucristo franco-tirador de golpes certeros.
Imbéciles. Desconocen que hasta el ungido es perecedero.
¡Claro que lo sé! Yo también me como humanos,
y tengo pies de hiel, pero no como cualquier fulano.
Creo en el TODO y sueño derrumbe de un país cercano.
O lejano... Ven. Reclinate a mis pupilas y verás que soy arcano.
No temas, no devoraré tu bilis. Sólo expandiré tu conocimiento,
con éste dolor a cuestas que me provoca tal divertimento.
También de dolor se aprende. ¡No sólo frente al maestro estarás atento!
Ni únicamente de alegría ni de rosas, mejor mis tormentos.
No somos iguales, somos de fragmentos. Algunos ajenos.
No somos sangre y ajenjo, pero rebotamos de frente y caemos;
somos sinsabores hechos de la misma masa, pero nos rompemos
cual gusanos de jengíbre. Tan tiernos y obscenos.
Y los gusanos no gozan su vida. ¡Hay que padecerla!
Y mientras yo juro que tocaré fondo para conocerla,
invoca tu al dios que quieras para poder poseerla.
Como a una ramera, pagándole asquerosamente para tenerla.
Es pecado estar loco. ¡Pero más pecado es no tragarte esta monserga!
Cuerdo pero de locura, mente ágil pero sin estar de acuerdo
en fingir que soy un cardenal o un gorrión, teniendo mi alma de cuervo,
tan sombrío y majestuoso, oscuro y lleno de carne de ciervo.
Ciervos, eso es lo que son los demás, simples paleros,
que se conforman con los mendrugos de panes enteros.
Que caen muertos por un Jesucristo franco-tirador de golpes certeros.
Imbéciles. Desconocen que hasta el ungido es perecedero.
¡Claro que lo sé! Yo también me como humanos,
y tengo pies de hiel, pero no como cualquier fulano.
Creo en el TODO y sueño derrumbe de un país cercano.
O lejano... Ven. Reclinate a mis pupilas y verás que soy arcano.
No temas, no devoraré tu bilis. Sólo expandiré tu conocimiento,
con éste dolor a cuestas que me provoca tal divertimento.
También de dolor se aprende. ¡No sólo frente al maestro estarás atento!
Ni únicamente de alegría ni de rosas, mejor mis tormentos.
No somos iguales, somos de fragmentos. Algunos ajenos.
No somos sangre y ajenjo, pero rebotamos de frente y caemos;
somos sinsabores hechos de la misma masa, pero nos rompemos
cual gusanos de jengíbre. Tan tiernos y obscenos.
Y los gusanos no gozan su vida. ¡Hay que padecerla!
Y mientras yo juro que tocaré fondo para conocerla,
invoca tu al dios que quieras para poder poseerla.
Como a una ramera, pagándole asquerosamente para tenerla.
Es pecado estar loco. ¡Pero más pecado es no tragarte esta monserga!