Dioscuro_Deviant
Poeta recién llegado
Luna de plata...Sangrante la noche.
humedad en el aire, y esta seco mi broche.
Actividad de ancestros, de viejos y de locos,
que alaban la bruma, los dragones y orcos.
Desgarren con astas, punzones y estrellas
los belfos y labios bajos de dulces doncellas.
Para acallar alaridos, (muñones del alma).
Mientras los ojos desorbitan sin mostrar calma.
Candente situación, expectante la agonía,
y esperando tan sólo la fiera lejanía.
Se percibe, lo notan. El final se respira
mientras con esmera cautela el orate se retira.
A lo lejos, no mucho se notan los ojos
más fríos, más bravos y más rojos que el rojo.
A paso lento ... Profundas pisadas de andar cadencioso,
se acerca una hermosa creación del sulfuroso.
Endiablada. Es hermosa, inigualable muñeca.
Adornada de porcelana la piel sin manteca.
Delgada, menuda de labios carnosos,
nariz semi-abierta, y cuello de cisne tembloroso.
Su cuerpo se acerca, un talmud de bellezas,
sus senos bien firmes, capullos de fresas.
Curvada figura de profunda ferocidad,
y bajo el velo de ropa se asoma su sexo ¡Que barbaridad!.
Extensa la mata de cabellos oscuros,
más negros que la obsidiana de la vara Ozhunos.
no hay sinfonía ni ópera prima
más linda y colosal que esta pequeña diamantina.
Más todos aquellos que la han presenciado,
ni locos ni cuerdos se le han acercado.
Le temen, le lloran, se apartan de ella,
y nunca le disputan ninguna querella.
Ahí viene. Con sonrisa de ángel malvado,
los ojos clavados en lo que al tronco a matado.
Y escurre un hilo de baba de su labio,
y palpita desmesurado el corazón de un sabio
humedad en el aire, y esta seco mi broche.
Actividad de ancestros, de viejos y de locos,
que alaban la bruma, los dragones y orcos.
Desgarren con astas, punzones y estrellas
los belfos y labios bajos de dulces doncellas.
Para acallar alaridos, (muñones del alma).
Mientras los ojos desorbitan sin mostrar calma.
Candente situación, expectante la agonía,
y esperando tan sólo la fiera lejanía.
Se percibe, lo notan. El final se respira
mientras con esmera cautela el orate se retira.
A lo lejos, no mucho se notan los ojos
más fríos, más bravos y más rojos que el rojo.
A paso lento ... Profundas pisadas de andar cadencioso,
se acerca una hermosa creación del sulfuroso.
Endiablada. Es hermosa, inigualable muñeca.
Adornada de porcelana la piel sin manteca.
Delgada, menuda de labios carnosos,
nariz semi-abierta, y cuello de cisne tembloroso.
Su cuerpo se acerca, un talmud de bellezas,
sus senos bien firmes, capullos de fresas.
Curvada figura de profunda ferocidad,
y bajo el velo de ropa se asoma su sexo ¡Que barbaridad!.
Extensa la mata de cabellos oscuros,
más negros que la obsidiana de la vara Ozhunos.
no hay sinfonía ni ópera prima
más linda y colosal que esta pequeña diamantina.
Más todos aquellos que la han presenciado,
ni locos ni cuerdos se le han acercado.
Le temen, le lloran, se apartan de ella,
y nunca le disputan ninguna querella.
Ahí viene. Con sonrisa de ángel malvado,
los ojos clavados en lo que al tronco a matado.
Y escurre un hilo de baba de su labio,
y palpita desmesurado el corazón de un sabio