Dioscuro_Deviant
Poeta recién llegado
Devastación del ser, armonía del placer,
golpe dado con garra de acero y hiel,
que amorato tu alma, que debilitó tu amanecer,
destrozando tu aura y dejandote perecer.
Y en ese entonces conociste tu Armagedón,
y él, enderezando de pronto sobre tu visión
su poderoso cuerpo lleno de desolación,
atiborrado de la lujuria, de la muerte y de la traición.
Así en incalculable belleza revolotea en la bóveda del infierno.
Siempre altivo ...Sabio. Salvaje aunque tierno.
Y tú lleno de temor, de deleite placebo al averno,
incomunicado. Desvariado, más vulnerable que un enfermo.
Sufres, falleces de manera tal que no hay agonía,
perversos distanciamientos, despidiendote de tu alegría.
Con los ojos envueltos en el color de la melancolía,
sucumbiendo, disfrutando tan agridulce armonía.
Ibas pues, contemplando la elevación de Satán,
sin saber que demonios;Al sentarte en este trono de reatan;
Pensabas abruptamente con tal ahinco, con tal afán,
en llamar a Belzhebub. En invocar a Aldebahran.
Sorprendido, tanto por hallar a tu Eva, siempre adormecida,
como por ese amorata-miento de tu alma, de tu vida,
y blasfemando tal maldición. Tan estúpida cobardía.
Y rezando por aquel niño a quien nadie sucumbía.
Reciba pues tu arrogancia estas albricias con que te saludo.
¡Apostata! No decides de tu error, y te haces el rudo,
siendo que no eres más que sólo un infante inmaduro.
Rascándose el corazón, tan sangrado, tan testarudo.
Se levantó entonces horrendo clamor en tu mente,
mientras el dolor se te subía a la cabeza de repente.
Gimoteabas cual tarado, azotado con un fuéte,
mientras él sonreía con todo el cuerpo. Indecente.
Pero fue entonces, en ese momento de gran horror,
que una luz tenue se abalanzaba contra ese hedor.
Y sucumbió la noche, y empezó a menguar el temor ...
Por primera vez, sintió Lucifer tan grande dolor.
golpe dado con garra de acero y hiel,
que amorato tu alma, que debilitó tu amanecer,
destrozando tu aura y dejandote perecer.
Y en ese entonces conociste tu Armagedón,
y él, enderezando de pronto sobre tu visión
su poderoso cuerpo lleno de desolación,
atiborrado de la lujuria, de la muerte y de la traición.
Así en incalculable belleza revolotea en la bóveda del infierno.
Siempre altivo ...Sabio. Salvaje aunque tierno.
Y tú lleno de temor, de deleite placebo al averno,
incomunicado. Desvariado, más vulnerable que un enfermo.
Sufres, falleces de manera tal que no hay agonía,
perversos distanciamientos, despidiendote de tu alegría.
Con los ojos envueltos en el color de la melancolía,
sucumbiendo, disfrutando tan agridulce armonía.
Ibas pues, contemplando la elevación de Satán,
sin saber que demonios;Al sentarte en este trono de reatan;
Pensabas abruptamente con tal ahinco, con tal afán,
en llamar a Belzhebub. En invocar a Aldebahran.
Sorprendido, tanto por hallar a tu Eva, siempre adormecida,
como por ese amorata-miento de tu alma, de tu vida,
y blasfemando tal maldición. Tan estúpida cobardía.
Y rezando por aquel niño a quien nadie sucumbía.
Reciba pues tu arrogancia estas albricias con que te saludo.
¡Apostata! No decides de tu error, y te haces el rudo,
siendo que no eres más que sólo un infante inmaduro.
Rascándose el corazón, tan sangrado, tan testarudo.
Se levantó entonces horrendo clamor en tu mente,
mientras el dolor se te subía a la cabeza de repente.
Gimoteabas cual tarado, azotado con un fuéte,
mientras él sonreía con todo el cuerpo. Indecente.
Pero fue entonces, en ese momento de gran horror,
que una luz tenue se abalanzaba contra ese hedor.
Y sucumbió la noche, y empezó a menguar el temor ...
Por primera vez, sintió Lucifer tan grande dolor.