Violeta
Poeta que considera el portal su segunda casa
De tu mano florece un ramo de simientes,
Mis jazmines de primavera soñados siempre,
Ay! acuarela de mis noches en el mar,
El cielo grita tu nombre cuando llueve sin cesar.
El que permanece en silencio frente a los demás,
El que te besa en la boca para calmar tu frío,
El que te adora porque tu sonrisa es perfecta, serena.
En voces que retumban en lo alto de mis volcanes,
Donde tu mirada se estanca invisible en el hielo
Que descansa en el crisólito de sus faldas.
Mis jazmines de primavera soñados siempre,
Ay! acuarela de mis noches en el mar,
El cielo grita tu nombre cuando llueve sin cesar.
Ese aroma de tu pecho es mi refugio infinito,
Encierras en tu alma callada, el jardín del mito,
Me duermo en tus noches cuando la luna nos une
En el balcón almidonado de las estrellas.
Vida mía, no te hablaré del amor, sino del mío,Encierras en tu alma callada, el jardín del mito,
Me duermo en tus noches cuando la luna nos une
En el balcón almidonado de las estrellas.
El que permanece en silencio frente a los demás,
El que te besa en la boca para calmar tu frío,
El que te adora porque tu sonrisa es perfecta, serena.
Eres el abeto más grande de mi esperanza,
Amanecer de mi alborada que moja la naturaleza,
El resonar cálido de mis mañanas cuando te pienso,
Esa tierna tranquilidad que me da el incienso.
Ven al sendero de este amor que te clama,Amanecer de mi alborada que moja la naturaleza,
El resonar cálido de mis mañanas cuando te pienso,
Esa tierna tranquilidad que me da el incienso.
En voces que retumban en lo alto de mis volcanes,
Donde tu mirada se estanca invisible en el hielo
Que descansa en el crisólito de sus faldas.