Gaita
Poeta recién llegado
Solo, en la penumbra tiesa,
me desencanto del sol
y de todas las calamidades que el mundo viste de rosa.
No hay lugar para el olvido
ni es tiempo de primavera.
Quiero ser el que nunca duerme,
conquistar el cometa Halley,
esconderme detrás del otro lado de la vida,
donde fulgura el pampero
y no queda una gota de rocío.
Me voy cariño, y no quedará ni el espanto
de mis dientes en el vidrio
de espejo,
donde abunda el reloj quieto,
donde la brisa no llega
y no hay nada más valioso en el mundo
que una carrosa de corazones
verdaderos,
de esos que sientes henchidos,
sin vergüenza,
sin el cuchillo entre los dientes,
que vamos
no hay otro melodrama
que la vida misma
y ya todo será a lo eterno.
Quiero vivir feliz
para siempre,
donde sea no me importa
pero ni el sol ni el reflejo
podrán matar eso que fuimos
como cadenas en el fondo del mar.
Hoy como una melodía triste
de barrio de tango,
de Pompeya,
de melodía amarga de arrabal.
me desencanto del sol
y de todas las calamidades que el mundo viste de rosa.
No hay lugar para el olvido
ni es tiempo de primavera.
Quiero ser el que nunca duerme,
conquistar el cometa Halley,
esconderme detrás del otro lado de la vida,
donde fulgura el pampero
y no queda una gota de rocío.
Me voy cariño, y no quedará ni el espanto
de mis dientes en el vidrio
de espejo,
donde abunda el reloj quieto,
donde la brisa no llega
y no hay nada más valioso en el mundo
que una carrosa de corazones
verdaderos,
de esos que sientes henchidos,
sin vergüenza,
sin el cuchillo entre los dientes,
que vamos
no hay otro melodrama
que la vida misma
y ya todo será a lo eterno.
Quiero vivir feliz
para siempre,
donde sea no me importa
pero ni el sol ni el reflejo
podrán matar eso que fuimos
como cadenas en el fondo del mar.
Hoy como una melodía triste
de barrio de tango,
de Pompeya,
de melodía amarga de arrabal.
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