Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Poema de Honor
Tengo mucho calor
y son las dos cuarenta y dos.
¿Me iré a dormir?
Dejaré el tintero vacío
y quizá mañana al escribir,
pueda dejar el verso
resultado del envío
con la tinta que dormí.
Me llevo a la cama
el registro, la melodía
futura de la canción;
tarareando, en el sueño
discurro el intento
y la nota me sale chapó.

Padre, tú sabes de mi pureza
y estos creen sin saber,
arranca de una vez esa maleza
y sude sangre con las letras
que ahogue la hipocresía de todo ser;
y con la muerte de la Zeta
para que no haya un final Edén
sea la A de amor vendetta
si con amor se da la miel.
El sudor me recorre la frente
y hasta el labio llega el sabor;
de la sal del pensar en lo ausente,
y sudar, y sudar obediente,
sin dormir y escribir por el por…
El trabajo si es consecuente,
su salario es fruto evidente
cuando al brujo le falta visión.
De repente, por la acción,
esa pluma está viva y teniente;
soy capitán de su vuelo
navegando hasta el aro del sol…
Los calores, que ahora los quiero
me muestran el pago bordón.
Y yo por dormir ya me muero,
me levanto y escribo…
A los versos recibo,
y estando ellos dormidos…
Por falta de tinta al tintero
un poema no escrito,
aún siendo poema ligero…
Me despierto con el silbidito
que es redondeo,
y un poema de mito
sin sangre en las venas
recito y recito,
y cuando músculo es fuerza
me siento en la silla;
y ya, sin la tinta le doy a las teclas,
limpio el teclado en ceniza,
me fumo un cigarro deprisa,
me animo leyendo,
y va sucediendo
que hay portales de espacios
donde escribes ahora castrado;
no puedes dar rienda suelta
ni ser automático acierto
hablando de sexo, de risa,
pensando en quien te censura
que dice que el límite cura
donde empieza otrora persona;
el temor que escandaliza
teme por temer a su sombra.
Padre, me quieren crucificar...
¡Otra vez!
No comprenden que el sacrificio
fue siempre el inicio,
y piensan: si esto se acaba...
Quieren volver,
no saben nada de nada
e inventan morales, cruzadas,
disputas orales,
golpeos de espada;
pecados carnales
que son su pasada,
creyendo que son sus ramales
los púlpitos celestiales,
que en culos sodomizados
quisieran dejaran atados
los vicios que por sociales,
los tienen tan controlados
que piensan: esos mis males,
se curan en prohibiciones;
si pagan, por sus canales,
no pasen inquisiciones
y tengan por desterrados
lo sacro de sus modales...
No saben que sus atracos
a cristos son demenciales,
pues cristos nunca los hubo
si de ellos son estandarte.
Demagogia pura y dura
que confunde la tolerancia
con la libertad de expresión;
pues si hay de ésa tanta,
yo tolero y tolero,
y que cada cual con su manta
pase la mano de gracia,
o bien limpie esos polvos
con el ojo de su plumero,
la cárcel de su prisión…,
que un poema no quiero
si no es Poema de Honor.
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