daniel amaya
Poeta fiel al portal
Como cuando las flores emergen del campo,
en una canoa de cristal navegas
hacia el puerto ancho que vigilia mi corazón,
la profundidad del océano
gota a gota lo llenas tú,
La lluvia colecciona miradas
que oponen sueños,
el alcohol manifiesta dolor
el viento resopla espinas envenenadas.
En las colinas de mi tierra
tus ojos de cielo amordazan nubes
como pidiendo amor a lo lejos;
yo peleo con las escaleras
y con las flores hasta tu morada.
En la noche reclamas el firmamento
las estrellas recelan tu luz,
tu traje,
tu piel,
tus ojos avellana
de cielo nocturno,
eres la noche...
Amor llueve sin descanso
ansío tus ojos de luna,
de noche estrellada,
de flor nocturna en las aguas,
tú eres flor del mar, del campo, del cielo
de mi corazón donde la calle del alma
florece con tu sonrisa de azucena.
Tu sonrisa magnifica los días,
el sol conoce tu juego,
el cielo sospecha tu juego,
opacas el sol,
opacas el cielo,
eres el cielo y el fuego;
jamás vi ojos profundos
que derrumban reinos,
he de morir por tu fuego.
Para que me sientas te envío mi dolor,
para que me escuches te envío mi llanto
a través de las estrellas que visten tu ser,
y desde mi soledad escucho y canto el amanecer
porque sueño y lloro el anochecer.
Te amo tanto que siento...
en una canoa de cristal navegas
hacia el puerto ancho que vigilia mi corazón,
la profundidad del océano
gota a gota lo llenas tú,
La lluvia colecciona miradas
que oponen sueños,
el alcohol manifiesta dolor
el viento resopla espinas envenenadas.
En las colinas de mi tierra
tus ojos de cielo amordazan nubes
como pidiendo amor a lo lejos;
yo peleo con las escaleras
y con las flores hasta tu morada.
En la noche reclamas el firmamento
las estrellas recelan tu luz,
tu traje,
tu piel,
tus ojos avellana
de cielo nocturno,
eres la noche...
Amor llueve sin descanso
ansío tus ojos de luna,
de noche estrellada,
de flor nocturna en las aguas,
tú eres flor del mar, del campo, del cielo
de mi corazón donde la calle del alma
florece con tu sonrisa de azucena.
Tu sonrisa magnifica los días,
el sol conoce tu juego,
el cielo sospecha tu juego,
opacas el sol,
opacas el cielo,
eres el cielo y el fuego;
jamás vi ojos profundos
que derrumban reinos,
he de morir por tu fuego.
Para que me sientas te envío mi dolor,
para que me escuches te envío mi llanto
a través de las estrellas que visten tu ser,
y desde mi soledad escucho y canto el amanecer
porque sueño y lloro el anochecer.
Te amo tanto que siento...
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