Poema de la noche reluciente.

Roman Vieira

El cuervo rojo que te observa en silencio.
Poema de la noche reluciente.

Llevaba ella un par de ojos verdes
y un cabello sin estrellas,​
a veces despeinada,​
a veces muy perfecta.​
Llevaba ella unos ojos verdes…​
Y un cabello sin estrellas.

En su piel de luna platinada​
brillaban dos líneas de granate,​
florecían entonces besos de amapola,​
sonrisas de luna fulgurante.​
En su piel blanca de luna…​
Florecían los besos de granate.

En mi pecho se anidaron las estrellas​
enraizando en latidos acelerados uniformes,​
¡Un canto débil de lejanas tierras!​
El amor, el sentimiento de los hombres.​
En mi pecho, anidadas las estrellas,​
amor, el sentimiento de los hombres.

Era la noche inmensa de luna platinada​
y unos hermoso ojos verdes,​
de besos de granate en campos de amapolas…​
Y sonrisas floreciendo en los latidos de mi pecho.​
Había estrellas entonces prendidas de su pelo,​
un cabello sin estrellas era ahora el manto de la noche.

Y ahí, en aquel lugar perdido de la tierra,
su cuerpo pequeño pero inmenso;​
tan pequeño como un grano de arena,​
tan inmenso como mi inmenso amor por ella.​
Y ahí, en aquel lugar perdido de la tierra,​
su cuerpo pequeño… Y mi inmenso amor por ella.

-Poema de la noche reluciente-
 
Poema de la noche reluciente.

Llevaba ella un par de ojos verdes
y un cabello sin estrellas,​
a veces despeinada,​
a veces muy perfecta.​
Llevaba ella unos ojos verdes…​
Y un cabello sin estrellas.

En su piel de luna platinada​
brillaban dos líneas de granate,​
florecían entonces besos de amapola,​
sonrisas de luna fulgurante.​
En su piel blanca de luna…​
Florecían los besos de granate.

En mi pecho se anidaron las estrellas​
enraizando en latidos acelerados uniformes,​
¡Un canto débil de lejanas tierras!​
El amor, el sentimiento de los hombres.​
En mi pecho, anidadas las estrellas,​
amor, el sentimiento de los hombres.

Era la noche inmensa de luna platinada​
y unos hermoso ojos verdes,​
de besos de granate en campos de amapolas…​
Y sonrisas floreciendo en los latidos de mi pecho.​
Había estrellas entonces prendidas de su pelo,​
un cabello sin estrellas era ahora el manto de la noche.

Y ahí, en aquel lugar perdido de la tierra,
su cuerpo pequeño pero inmenso;​
tan pequeño como un grano de arena,​
tan inmenso como mi inmenso amor por ella.​
Y ahí, en aquel lugar perdido de la tierra,​
su cuerpo pequeño… Y mi inmenso amor por ella.

-Poema de la noche reluciente-

Wow, simplemente profundo y encantador. Oh, la noche, la noche que nos inspira un sueño, que nos roba el alma, que nos quita todo, de melancolía, de amor, de languidez y estrellas, de lúgubres murciélagos, de tantas cosas, bañada de amapolas, de primavera y fuego, bañada de ilusión, de triste sentimiento. Las noches son así: tan claras, tan oscuras, tan bellas, relucientes, tan profundas e infinitas. Cómo no amar la noche, la noche que pasó? si fue un milagro de Dios, si fue un esplendido instante.
Me ha gustado tu poema, me ha dejado perplejo y muy, pero muy inspirado.
Un saludo cordial, estrellas.
 
Tierno poema, de una gran belleza y musicalidad. Me ha encantado leerlo. Un abrazo.
 
Wow, simplemente profundo y encantador. Oh, la noche, la noche que nos inspira un sueño, que nos roba el alma, que nos quita todo, de melancolía, de amor, de languidez y estrellas, de lúgubres murciélagos, de tantas cosas, bañada de amapolas, de primavera y fuego, bañada de ilusión, de triste sentimiento. Las noches son así: tan claras, tan oscuras, tan bellas, relucientes, tan profundas e infinitas. Cómo no amar la noche, la noche que pasó? si fue un milagro de Dios, si fue un esplendido instante.
Me ha gustado tu poema, me ha dejado perplejo y muy, pero muy inspirado.
Un saludo cordial, estrellas.
Wow, un comentario relmente agradable que me deja un poco soprendido... Gracias, es todo un placer saber que mi poema te ha inspirado y que ha sido de tu agrado.

Saludos y gracias por tu tiempo.
 

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