BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Y dónde están las queridas y amantísimas
imágenes de la ciudadela inexpugnable de tu
infancia? Dónde quedaron los escuetos e invencibles
signos en que fraguaste tu ignorancia sabiamente
repetida y repartida como un flexo de luz hogareña
y visceral? Las tristes letanías de muertos como en
ensalmo te vulneran ahora, y quieres y no quieres,
salir de tu círculo de fuego. Amistades deterioradas,
cánticos frenéticos, lascivias de enamorado, todo,
son segundos en la escuela de la vida. Y aprendes
y no aprendes a rectificar el latido que ilumina
tanta canción muerta desde dentro. Un minuto
de gloria, un murciélago divino, te erosionan la voz
ahora. Y sufres el desgaste de los centavos de las monedas
que aprisionan tu vida entre tus manos. Oh
futuro sangriento, oh nocivo aire del mediodía!
Cómo me gustaría asesinarte! Luego, cuando
todo se calma, y vuelan hojas de papel entorno
a un dicterio insólito, diafragmas olvidados, pechos
insurgentes, alineas las estrellas
con cada una de tus pesadillas.©
imágenes de la ciudadela inexpugnable de tu
infancia? Dónde quedaron los escuetos e invencibles
signos en que fraguaste tu ignorancia sabiamente
repetida y repartida como un flexo de luz hogareña
y visceral? Las tristes letanías de muertos como en
ensalmo te vulneran ahora, y quieres y no quieres,
salir de tu círculo de fuego. Amistades deterioradas,
cánticos frenéticos, lascivias de enamorado, todo,
son segundos en la escuela de la vida. Y aprendes
y no aprendes a rectificar el latido que ilumina
tanta canción muerta desde dentro. Un minuto
de gloria, un murciélago divino, te erosionan la voz
ahora. Y sufres el desgaste de los centavos de las monedas
que aprisionan tu vida entre tus manos. Oh
futuro sangriento, oh nocivo aire del mediodía!
Cómo me gustaría asesinarte! Luego, cuando
todo se calma, y vuelan hojas de papel entorno
a un dicterio insólito, diafragmas olvidados, pechos
insurgentes, alineas las estrellas
con cada una de tus pesadillas.©