POEMA DEL FUTURO
Tenía sed el agua en plena mañana de invierno.
Tenía el sol pupilas de fuego en pleno febrero.
Era un invierno de ensueño,
una simple fantasía que en el aura se desvanecía.
Corría, y corría sangre por la fontana;
yo no sabía si la lluvia llovía a sangre,
pero llovía a raudales en el desierto.
Y las primaveras del ayer se habían marchado para siempre,
Y las hermosas palabras de la poesía
habían huido para más no volver.
Tenían las canciones tenebrosas el alma.
Yo caminaba en un sendero que no es camino;
yo tenía en el recuerdo las maravillas del ayer,
y tenía un miedo ulterior y obscuro que me roía mucho el alma.
Tenía sed el agua en plena mañana de invierno.
Tenía el sol pupilas de fuego en pleno febrero.
Era un invierno de ensueño,
una simple fantasía que en el aura se desvanecía.
Corría, y corría sangre por la fontana;
yo no sabía si la lluvia llovía a sangre,
pero llovía a raudales en el desierto.
Y las primaveras del ayer se habían marchado para siempre,
Y las hermosas palabras de la poesía
habían huido para más no volver.
Tenían las canciones tenebrosas el alma.
Yo caminaba en un sendero que no es camino;
yo tenía en el recuerdo las maravillas del ayer,
y tenía un miedo ulterior y obscuro que me roía mucho el alma.
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